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El deporte y yo

El deporte y yo
Colaboraciones

Domingo, 3 Septiembre 2017

Cuando me propusieron escribir sobre deportes me sorprendió un poco, he sido deportista si aceptamos la definición más laxa de la RAE, pero no he sido nadie importante, no he destacado y no he jugado en ningún equipo de renombre. Digo esto porque es importante reconocer los orígenes de cada uno. En mi caso el deporte era algo que estaba en la calle, jugando a policías y ladrones, nadando en el mar y haciendo todas esas actividades físicas que practica todo hijo de vecino, pero no una práctica constante, orientada y sujetada a normas.

No es que no me interesara y tampoco es que fuera muy aficionado a verlo en televisión, simplemente era algo que no entraba en mi día a día ni en mi círculo de amigos, y las amistades, como en casi todo en esta vida, definen mucho como se construye tu entorno. Si a esto le sumamos que era bastante torpe como para jugar a fútbol, deporte rey pese a quién pese, y demasiado grande como para dedicarme al ciclismo, la pasión de mi padre, pasaba los días intentando que no me tocara ser poli para no tener que correr.

Cuando ya estaba en plena adolescencia un conocido de mi hermano me preguntó si quería ir a jugar con su equipo de baloncesto. Como ya os he dicho era bastante torpe pero la altura -no demasiada- era un factor a mi favor y casi sin saber como empecé a jugar. Era mi primer contacto con el deporte más o menos serio porque, para sorpresa mía empezaban la pretemporada hacía mediados de Agosto, y descubrí que un entreno podía consistir en correr, hacer abdominales, volver a correr, hacer flexiones, volver a correr, y repetir la secuencia día tras día.

Como era de los nuevos y no quería parecer un ignorante no me atreví a preguntar cuando sacarían la pelota para empezar a jugar, gracias a mi precaución me ahorre la humillación que me toco vivir al darme cuenta de que lo tenía todo por aprender. Estaba entrenando con gente que tenía más de diez años en sus piernas y yo a duras penas sabía botar con la mano derecha.

A base de entrenar, a base de repetir una y otra vez movimientos -lo que ahora llaman fundamentos- comencé a ganarme la confianza no solo del entrenador, sino del resto del equipo. Cada vez jugaba mejor, el equipo ganaba partidos y el gusanillo de querer superarme cada día un poco más se quedó rondando por mis venas hasta que las lesiones hicieron acto de presencia y una rotura parcial del ligamento en el tobillo aparto de las pistas, y con ello, el principio del cambio.

Estando en casa tumbado en el sofá sin poder mover la pierna me llamaron del equipo, o venía a los partidos o devolvía la camiseta. El tema era complicado porque yo vivía bastante lejos y no podía desplazarme con lo que acabé devolviendo la camiseta, pero no las ganas de jugar. Cuando el médico me dio el alta me apunte en el equipo del colegio donde realmente empezó, no tanto mi amor por este deporte, sino mi respeto por los deportes en general.

Desde esa época he jugado en varios equipos -ninguno de nivel, lo reconozco-, he estado colaborando con entrenadores y he vivido muchos sábados y domingos en patios de colegio viendo ese brillo especial en niños y niñas de siete y ocho años, ese espíritu de competición, superación y de respeto que marcará la personalidad que tendrán de adulto y que les ayudará a ser mejores personas.

Con lo que no se que os puedo aportar yo más allá de mi visión personal de que significa, de lo que implica, de los esfuerzos que he hecho, de los que he visto hacer, y de los sacrificios que muchos hacen para llegar ha donde han llegado. De como sin talento es complicado conseguir el éxito, pero que sin esfuerzo es imposible. De como ahora hay más tecnología, de como hay una gama enorme de productos para antes del entreno, durante, para después, de como existen batidos proteicos para recuperar, y toda una serie de ventajas que antes no disponíamos los aficionados.

En resumen, de como hoy al igual que ayer, el deporte es una escuela de vida, con valores y principios que nos definen como deportistas y sobretodo, como personas.

Publicado en Push Bars

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.

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