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I can’t with my soul

Después del anuncio de Blind Effect queda feo que titule con un anglicismo, pero teniendo en cuenta que el otro título que quería usar era I discovered muscles that I did not know queda claro que no tenía el impacto que buscaba en el titular, que básicamente era la reflexión de que trucos se usan para esos momentos mentales en los que topas con un muro, y en vez de usar la cabeza treparlo o rodearlo, te da por golpearlo con el frontispicio de nuestro cráneo con el consiguiente dolor de cabeza y malestar general que eso conlleva.

Hablamos mucho de entrenamiento, de la alimentación y de como los complementos alimenticios pueden ayudar a mejorar el rendimiento de los deportistas, pero poco he dicho sobre las barreras mentales que se han de ir superando y para lo que no hay pirindolas mágicas que hagan que estas barreras desaparezcan.

Os voy a reconocer que este fin de semana me he topado con un muro de este estilo, físicamente estaba bien, no tenía ninguna molestia en el cuerpo, pero mentalmente no podía más, no conseguía poner mi cabeza y mi cuerpo en el mismo momento ni en el mismo espacio que teóricamente estaba ocupando. No conseguía desconectar y colocarme en lo que estaba ocurriendo y lo más que conseguía era sacar listados y más listados de excusas, quejas, penas, autocomplaciencia, victimismo y alguna que otra envidia cochina -que parece ser que es realmente el deporte por excelencia de este país-

El problema de estos procesos es que son circulares y encima bastante viciosos, es decir, una vez empiezas no hay una salida clara y cuanto más recorres este camino más difícil es buscarle una salida. Y ojo, no me refiero con esto a personas que padecen depresión, que esto es una enfermedad y como tal hay que tratarla y tener mucho respeto, estoy hablando de esos momentos en los que nosotros mismos nos bloqueamos y edificamos excusas, no se si para justificar futuros fracasos, para crear profecías autocumplidas o simplemente para renunciar y que no se nos caiga la cara de vergüenza.

No hace mucho, yo era estudiante de psicología, y cuando yo pululaba por ese campus del señor, la psicología deportiva andaba en pañales y existían pocos profesionales dedicados a estos temas. Como la ciencia avanza una barbaridad, y aunque la psicología no es una ciencia -en el sentido de ciencia dura, no me saltéis a la yugular- esta área también ha progresado y existen profesionales dedicados a preparar mentalmente a los deportistas a enfrentar y superar estos retos.

Como ya he comentado, yo he visto mucho baloncesto de base y al final, suelen llegar no tanto los mejores física o técnicamente, sino los que respetándoles las lesiones, tienen la cabeza bien amueblada. Esto significa que saben sufrir, sacrificarse, superar metas, en resumen, un compendio de habilidades más intelectuales que físicas que ayudan a llegar a la primera línea de competición. El ejemplo más claro y que probablemente sea erróneo sería Rafa Nadal, no es el mejor pero su dureza mental es la que consigue que sea número uno.

Pero volviendo a mi, ya que soy yo quién escribe, no se si hay una receta mágica pero yo he superado este bajón gracias a dos cosas, a los dos enanos que tengo por casa que a pesar de estar con el ánimo por los suelos tiran de mí y me exigen como padre, lo cual puede ser pesado pero te ayuda a poner en perspectiva la vida y que tus problemas, por muy grandes que te parezcan, no pueden definir tu vida, y por otro lado, gente que sabes que está sufriendo más que tu -y de forma objetiva- y que a pesar de eso siguen avanzando sin dejarse derrotar por sus demonios interiores.

¿Y vosotros?, ¿como superáis estas barreras mentales?

Publicado en Push Bars

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