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La semana que viene hablaremos del gobierno

La semana que viene hablaremos del gobierno
Imagen de Jose 	Salgado
Colaboraciones

Política

Lunes 01/12/14

Llevo ya un tiempo escuchando, y muchas veces sufriendo, el nivel de tensión que existe acerca de la política, los políticos y sus áreas de influencia. Horas y más horas de medios consumidas sobre detalles, algunos pequeños otros más grandes, y el caso es que escuche la emisora que escuche es un diálogo de sordos. Simplemente se intenta desacreditar al contrario antes que hacer valer la lógica y la consistencia de las propias ideas.

Hoy, y sin que sirva de precedente, voy a dejar mi punto de vista sobre lo que tendríamos que estar todos de acuerdo sobre la gestión pública. Una base sólida, consensuada y con un recorrido largo y que no tengamos que sufrir cambios cada vez que a la ciudadanía nos de el típico arrebato tonto y votemos al contrario por el simple hecho de fastidiar.

Bajo mi humilde punto de vista, y recalco de nuevo con más énfasis, mi humilde punto de vista, las áreas en las que tendrían que sentarse y buscar un consenso son los siguientes:

Justicia

Es la primera porque es básico tener un sistema de normas que funcione y sea eficaz. Porque si lo que regula la seguridad jurídica es un cachondeo, nadie puede fiarse de nada.

De entrada, la justicia ha de ser rápida. Es de vergüenza ajena que una sentencia pueda tardar más de cinco años. Si faltan medios, que se pongan.

Otro punto es simplificar las leyes. Dado que todos estamos obligados a cumplirlas, que sean mucho más sencillas y que se nos enseñen en el colegio. Tal y como veo yo el mundo legal y de la justicia es como forzar a todos a usar ordenadores pero darles como sistema operativo un Unix en modo consola y que tengan que redactar todos los escritos con el vi y sin darles ningún manual.

Siguiendo por el mismo camino, un detalle que se agradecería es la independencia del poder judicial sobre el resto. Me parece muy poco inteligente proclamar que su imparcialidad y que los cargos relevantes sean nombrados por el partido que manda. Los jueces deben pasar los filtros que ya pasan para conseguir el título, pero además deberían de ser elegidos por las personas. Es decir, si toca un juez cada cien mil personas, que para esa población se presenten las personas que quieran ser jueces y que los ciudadanos les voten. Y con estos jueces elegidos, que entre ellos vayan nombrando los cargos superiores, así hasta llegar al tribunal constitucional o supremo, y aclarar de una vez cual es el que está por encima del otro. Siguiendo con este esquema, los que sean nombrados parte del supremo -o constitucional- que el cargo sea vitalicio y que nadie les pueda despedir. Es la mejor manera de que actuará acorde a su conciencia y no a presiones externas.

Para evitar suspicacias y que jueces con compañías influentes puedan desbordar cualquier tipo de elección, limitaría el presupuesto de cada campaña al salario mínimo por el número de personas que pueden votar. Así no existirán presupuestos desigualados a la hora de presentarse.

También establecería un criterio más severo respecto a las sanciones. Soy consciente de que todo sistema tiene fallos y la gente los aprovechará, pero que se estructure de forma que si se incumple la ley y te pillan, que no sea rentable. Estoy cansado de ver sentencias donde se condena a pagar cien mil euros de multa, pero el infractor ha conseguido llevarse crudo a su bolsillo varios millones. Con estas normas yo me apunto a ser un delincuente. En esta misma línea, estudiaría si es posible calcular las multas en función de la renta. No es lo mismo pagar una multa de mil euros paraa un becario que a un millonario, eso crea desigualdad. No creo que sea bueno y el justo miedo a la ley desaparece para las personas que tienen los bolsillos bien cubiertos.

Por último, y esto se aplica a todo, un criterio de eficacia y eficiencia dentro del sistema. Si hacen falta más personal, se contrata, pero si sobra, se despide. Y si una persona no rinde porque es más vago que la chaqueta de un guardia, que se le despida. Nada de recortar sueldos a todos por igual, lo que no valgan a la calle y se deja sin tocar el sueldo a los que si cumplen con su trabajo.

Educación

Una vez tenemos unas normas claras, un sistema judicial que funciona en tiempo y forma, viene la segunda pata de mis necesidades que ha de cubrir el estado y que el ciudadano ha de sufragar con sus impuestos: la educación.

Es de cajón que todos hemos de recibir educación y la hemos de recibir en la cantidad que cada uno sea capaz de procesar. Si una persona puede llegar a ser un post-doc en física cuántica que pueda llegar a serlo sin que le cueste un duro, el estado lo ha de pagar todo independientemente de si es un niño rico o es un niño pobre. Si demuestra su capacidad y aprueba, debería de ser gratis.

Obviamente, la universidad ha de dejar de ser para todos y cumplir su objetivo fundamental, ser un centro de conocimiento. Las pruebas de acceso han de ser mucho más severas y han de ser estatales para que todos jugemos con las mismas cartas. No es de recibo que dependiendo en que comunidad estés sea más fácil acceder a una carrera que si eres de otro lado. Y no entro en la endogamia universitaria, pero habría que prohibir obtener el título de catedrático si antes no has pasado por un par de universidades como profesor, preferentemente fuera de tu propia comunidad autónoma y mejor si ha sido en el extranjero.

Siguiendo con este sistema, hay que implementar un sistema suficientemente flexible para que la gente pueda estudiar y formarse. Quizás no todos lleguen a la universidad, pero se puede mejorar la formación profesional o incluir una figura de aprendiz, pero que todos tengan un mínimo nivel formativo y que puedan seguir aprendiendo independientemente de cual haya sido su opción personal a nivel de estudios.

El objetivo de esta educación esta en formar a los niños en un aspecto fundamental: pensamiento crítico y capacidad para buscar respuestas. A partir de aquí, la escuela o la institución de turno, que le sirva de apoyo en la búsqueda de la información.

En resumen, que la educación sea el auténtico ascensor social y que dé igual de que clase social seas, pero que si te esfuerzas y vales, puedas llegar. Me irrita que ciertas clases permanecen aisladas del resto porque nadie puede competir contra la formación que tienen, pocos se pueden pagar un mister en IE o una carrera en IESE, y ya ni entro en el tema de la educación básica. Si vives en un barrio de clase baja la educación pública es lamentable, tu colegio es más que probable que tenga más repetidores que los que están situados en la zona alta. Y cuando llegas a la universidad, la gente mira distinto a los que vienen de ciertas universidades públicas que los licenciados en la UB, y esto no deberá de ser así, las universidades y los colegios públicos deberían de ser excelentes, y que la gente optara por los privados no debería de estar basado en que son mejores sino en que la gente, nos guste o no, sigue siendo clasista y contra eso, de momento no hay mucho que hacer más que mejorar la educación desde abajo.

Sanidad

Una vez con todos formados y con una justicia digna de llevar ese nombre toca estar sanos. Y se ha de implementar unos servicios sanitarios tanto productivos como reactivos para que la población se mantenga saludable. Crear y dar soporte a planes para mantener un estilo de vida saludable, prevención de enfermedades con las revisiones necesarias, etc… Y cuando desgraciadamente la enfermedad nos toque, curar y tratar al paciente, sea el coste que sea. Si como sociedad no sabemos cuidar de nuestros iguales, no somos una sociedad sino una banda.

Y del mismo modo que con la justicia, la sanidad ha de ser rápida y eficaz. De nada me sirve que me den cita cada dos años para la revisión de pecho o que me programen la operación de rodilla dentro de quince meses. Se ha de ser rápido y eficiente, y pagar a los mejores el sueldo que sea necesario para mantenerlo y expulsar a los inútiles, ineptos y a los que no aportan nada en la cadena de valor.

Y esta es mi idea base, a partir de aquí estoy dispuesto a escuchar alternativas, pero creo que me voy aburrir de esperar.

Película: Ligeramente Viudas

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.

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