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Edad

El tiempo es una dimensión en la fábrica del cosmos

El tiempo es una dimensión en la fábrica del cosmos

Vale, reconozco que como argumento para justificar que en el partido de padres contra el equipo sub 30 del colegio es hilar muy fino y esconderse detrás de los números para no aceptar que uno ya tiene una edad y no está para muchos trotes. Pero para descargo de los padres, personas sacrificadas en dar ejemplo a sus hijos diciendo la verdad y aceptando las consecuencias de sus actos, dejarme comentar un par de detalles.

Murieron con las rampas puestas

Murieron con las rampas puestas

Tenía que pasar. Cuando tus hijos juegan a baloncesto y vas a los partidos, entrenos y todo lo asociado con el deporte al final te encuentras con padres motivados que te lían para hacer un parttidillo. Al principio te resistes porque sabes que tu ya no tienes edad, pero como siempre, acabas picando y emocionante en exceso.

A mi edad ya no me vacilas

Es que ya he pasado por casi todo en esta vida y ahora tengo claras mis prioridades. En serio te lo digo, ya he comido mucha tontería de mucha gente, y he aprendido que ancha es Castilla. Si tienes un problema, no dudes que te ayudaré, pero no esperes que me cargue en mis espaldas tus carencias, faltas y defectos.

Tradiciones papales

Una de las cosas curiosas que tienen las personas al hacerse mayor, es que se llenan de tics, manías y se vuelven cascarrabias. Yo creo que estos tics y paranoias varias, también se pueden aplicar en las empresas. De hecho, creo que se podría establecer una clara relación entre la psicología humana y las empresas. En todo caso, y más allá de mis teorías peregrinas, hoy he escuchado en Onda Rosco una de las tradiciones papales, que no por ser tradición no deja de ser cutre, pero no por cutre, no deja de ser divertida.

Los viejos roqueros nunca mueren

Últimamente me he emocionado un tanto y me ha dado por hacer deporte. Para tal menester de transpirar, sudar y joderse los ligamentos hay grupito de gente que quedamos los viernes para jugar unos partidos de baloncesto. La cosa esta bastante bien, tu vas para allá, te haces un poco el chulo, sudas, te ahogas – algún día dejaré de fumar- y luego te duchas con la sensación de que una hora jadeando no compensa los bocatas de chorizo que te has estado zampando durante la semana.