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Tiempo

Unas reflexiones

Desde que el menda lerenda ha sido padre, el tema de escribir ha caído en picado. No es que me muera porque la gente visite la web y me comente cosas, es más una cuestión de desahogo personal donde a través de cinismo, ironía y básicamente mucho sentido del humor, intento desahogarme de las cosas que me van pasando. Sería como ir un gimnasio, sólo que este está pensado para mi mente y me permite generar lo que han llamado stress positivo.

Veintitrés millones trescientos veintiocho mil segundos

Eso son muchos segundos. Pero imagínate que te los regalan y que puedes hacer lo que quieras con ellos y además cobrando puntualmente cada mes. Todas esas cosa que siempre has querido, leer, hacer deporte, ir al cine, estudiar, limpiarse las uñas, contarse los pelos de las piernas, quedar con amigas, ir a museos... en esta cantidad de segundos hay tiempo de sobras para realizar todos estos deseos. Pero como ya adivináis, es un regalo con ciertas condiciones: no puedes moverte de la cama, ni siquiera puedes hacerte la comida.

Dieta variada e intento de relajación

Ayer fue uno de esos días en los que el tiempo pasa de una forma tal, que hagas lo que hagas, siempre parece que lo hayas malgastado. Como esta sensación me acompaño toda la mañana, por la tarde decidí compensarme a mi mismo y a mi costilla con algo decente para cenar. Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, y que al tener una señora en estado de buena esperanza de dos xurumbeles, me metí en la cocina a ver si hacía algo de provecho.

Me cago en el otoño

Ya estamos, ya empieza a oscurecer a unas horas que no son normales. Mira que es deprimente ver como cada vez tienes que darle al interruptor antes. Me pongo malo sólo de pensar el día que nos vuelva a tocar cambiar la hora. Salir del trabajo y que sea de noche. Arf, para cortarse las venas.

Si, es el ciclo de la vida, pero por mucho ciclo, por mucha naturaleza y por mucha vida es una tocada de narices. Con lo ricamente que estaba yo en la terraza a estas horas leyendo y ahora si salgo no veo nada en absoluto. Y si, podría encender la luz, pero no es el mismo efecto.

Tres segundos tarde

No se si es cuestión de este pasado fin de semana loco o que estoy perdiendo neuronas, pero la verdad es que me siento como si llegara tres segundos tarde a todo. Esta mañana estábamos discutiendo el presupuesto del año que viene y estaba de un espeso que he tenido que preguntar dos veces que leches discutíamos porque me perdía.

Gestión de recursos

Donde trabajo, los recursos son más que limitados, de hecho los podemos contar con los dedos de una gallina. Por estas cosas de las empresas tenemos que reinventarnos y maximizar los beneficios.

Una de las cosas que nos pasa es que somos una empresa independiente que depende de otra que depende de otra. Total, que al final no tenemos libertad para tomar decisiones porque dependemos de terceros, pero nuestros aciertos son suyos. Es más, no dudan ni un segundo en usarnos, en el sentido más materialista del verbo, para sus fines sin reparar en miramientos ni porfavores.

Y la vida sigue

Hay momentos en los que la realidad se congela, se queda quieta y estática y uno puede detenerse a observarla, a mirar esos pequeños detalles y cambios que han ido ocurriendo. Ver como somos más altos, tenemos más arrugas, nos ha crecido la paciencia y capacidad de comprensión. Podemos reirnos de las historias del pasado y recordar la cara de viejos amigos de la infancia de los cuales hace ya mucho tiempo no sabemos nada.