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Vida

De estomatólogo a cardiólogo

De estomatólogo a cardiólogo

Dicen que todo tiene un límite, personas, empresas, situaciones, lo bueno es que no siempre llegamos a conocerlo y nos dedicamos a explorarlo, no por la ilusión de ampliar nuestros horizontes sino porque la realidad nos empuja, o mejor dicho, nos fuerza a punta de pistola, a conocer cuanto más podemos resistir.

Se puede vivir sin Mac, pero no es vida

Llevo ya una semana sin el Mac, y la verdad se podría decir que se puede vivir sin un cacharro de estos. Se vive un poco peor porque pierdes algunas funcionalidades interesantes, pero lo que es una verdad escrita en letras de oro es que no se puede trabajar sin ordenador.

Cuando tienes que escribir, te toca hacerlo a mano y tienes que entender tu propia letra, lo cual ya es un problema pero cuando quieres cambiar algo te toca usar la goma de borrar, y si quieres mover un párrafo a otro lugar, ya no vale el copiar pegar, sino borrarlo todo, y volverlo a escribir.

Tiempo

He tenido una catarsis conceptual productiva, desde hace un siglo la humanidad a visto y aplicado avances que han conseguido que tareas que antes eran titánicas se puedan completar sin mayor esfuerzo y con un tiempo extraordinariamente corto.

Lo que antes era cuestión de meses, ahora es de de horas, y cada vez vamos más rápido pero de forma curiosa, lo que no tenemos es tiempo. Dicen que estamos en la sociedad del ocio, pero yo me pregunto, si soy más productivo cada día, porque cada día tengo menos tiempo.

A veces perdemos la perspectiva

No se si es algo común, pero algunas personas pasan por algún momento en sus vidas en que son conscientes de lo insignificantes que somos, de lo pequeños y ridículos que suenan nuestras metas y sueños, que por mucho que nos creamos la cúspide de la evolución, no somos más que un subproducto químico que por azar o gracias a una mano misteriosa, hemos conseguido tener consciencia de nosotros mismos.

Tu vida pesa 112 gramos

Esta mañana he acompañado a mi muela del juicio. La pobre está ya mayor y habíamos decidido jubilarla y llevarla a una residencia para muelas llamada Ratoncito Perez. Como no quería ser descortés y no es plan de estar mandando mensajes, leyendo feeds y todas estas tareas que hago rutinariamente mientras a mi pobre muela la arrancan de mi lado y la llevan por la fuerza a un asilo, he optado por dejar el teléfono en modo silencio y lo he guardado en el bolsillo de la camisa.

Viviendo con el iPad

Hace ya un tiempo tomé la decisión de no pelearme más con configuraciones y opté cambiar Linux por Apple. Esto sólo afectaba a mi ordenador habitual de trabajo, que pasó de ser un Dell con Ubuntu a ser un MacPro con OsX. En esa situación era un usuario con Android como teléfono, Android como tablet y Apple como escritorio de trabajo.

Y la vida sigue

Hay momentos en los que la realidad se congela, se queda quieta y estática y uno puede detenerse a observarla, a mirar esos pequeños detalles y cambios que han ido ocurriendo. Ver como somos más altos, tenemos más arrugas, nos ha crecido la paciencia y capacidad de comprensión. Podemos reirnos de las historias del pasado y recordar la cara de viejos amigos de la infancia de los cuales hace ya mucho tiempo no sabemos nada.

La vida que hemos escogido vivir

Le he estado dando vueltas al tema este tan sobado y existencialista de ¿para que vivimos? y ¿cual es el significado de la vida?. Después de estar frunciendo el ceño durante quince segundos, he llegado a la conclusión que no tengo ni idea. Es tremendo, porque estas se suponen que son unas preguntas de esas que se suelen llamar trascendentes. ¿Que será de mí sino se responderlas?, seguramente acabaré siendo un pobre hombre sin nada en su sombrero y nada en su bolsillo. O quizás no, o quizás por eso sea el hombre más rico. Vete tu a saber.