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Cómo saber si has contratado a un buen abogado

Para no mantener el suspense durante todo el post vamos a ir al grano y contestar a la pregunta, no tienes ni la más remota idea de si tu abogado es bueno o malo. Es básicamente imposible que aciertes a no ser que seas abogado o hayas tratado con muchos y tengas experiencia en el mundo legal, y aún así, seguro que tienes un cincuenta por ciento de posibilidades de equivocarte.

Cuando los legos de la materia hablamos de un buen abogado no nos referimos a si conoce su materia, si sabe desenvolverse en el proceloso mundo legal o si está al día de la última normativa que afecta a su área de conocimiento. Lo que evaluamos la mayoría de nosotros es si tiene un despacho en una zona clásica de abogados o en un lugar dónde los precios sabemos que son altos, si lleva traje de marca, si es puntual, si es simpático, si parece que nos entiende, y sobretodo, el resultado del caso que le hemos confiado.

Es más, incluso basándonos en la resolución del caso, carecemos de conocimientos para evaluarlo. La mayoría de las personas quieren tener un resultado favorable, aunque le hayan pillado en la escena del crimen, con la pistola todavía humeando, dos testigos, una cámara de seguridad que le ha grabado en vídeo, tres cadáveres con un disparo en medio de la sien de la pistola que sostiene tu cliente, el resultado que ellos esperan es que te declaren inocente, no les sirve una condena de arresto domiciliario y la prohibición de matar más personas en los siguientes mil años. No señor, el cliente quiere salirse siempre con la suya aunque toda la ley y toda la jurisprudencia esté en contra de sus peticiones.

La variable más fundamental es esta última y es por la que se valoran a los abogados, y de paso, a todos los profesionales del conocimiento, si solucionan el problema tal y como nos lo plantean, no si se acercan más o menos, la premisa única y fundamental es si lo solucionan aunque sea imposible.

Asumiendo entonces que lo que podemos valorar nosotros como usuarios es el trato y no la calidad técnica, ¿como podemos saber si es realmente eficiente y eficaz?. Lo más normal es preguntar a otro abogado, que como en todas las profesiones, la mayoría de los que destacan -para bien y para mal- se conocen y quizás te pueda asesorar si es bueno. Desafortunadamente, el mundo del derecho es tan amplio que un abogado experto en propiedad intelectual quizás no tenga nociones para saber si un mercantilista es excelente, así que sufren del mismo síndrome que nosotros, pero muy atenuado a base de ser abogado y sus años de experiencia.

Otra pata importante dónde podemos apoyarnos es saber en que universidad ha estudiado, que prestigio tiene la universidad, para saber si al menos las bases son buenas. A partir de aquí mirar si ha publicado algún documento o algún libro, si le referencian otros abogados, si da clases en algún lugar de prestigio. Esto puede ser útil para saber si tiene como mínimo los conocimientos, aunque sea a nivel teórico.

El siguiente camino es saber en que firmas de abogados ha estado, cuanto tiempo y en que sectores. Un abogado que cambia de bufet cada año no es buena señal, pero si la progresión tiene coherencia y esta varios años en una firma como junior, cambia a otra como senior, pasa a otra distinta como socio en la misma área que en la que estaba antes, quizás tengamos a un abogado que si se ha bregado en la vida real y práctica con el derecho real y no académico.

Para finalizar, hay que estudiar que clientes y que casos ha gestionado. No es lo mismo estar cinco años a base de hacer fotocopias que ser parte de equipos que si han estado involucrados en casos relevantes. Hay que ser consciente la experiencia en las trincheras, trabajando codo con codo con seniors y socios expertos en un sector, ayuda mucho -aunque sea por osmosis- para aprender los mecanismos legales.

Así que queda claro que buscar un buena abogado requiere un trabajo previo de selección. No vale con el primero que sale en google o el que nos recomienda nuestro cuñado -si, el mismo que dijo que compraras acciones de terra-, hay que invertir un tiempo que no siempre tienes para escoger al más adecuado. Sino tienes ese tiempo, siempre tienes la opción de tirar de cartera y contratar a una de las grandes firmas. Vas a pagar una fortuna pero como mínimo nadie te dirá que te has equivocado de abogado, esto es como Google, si lo dice Google será verdad, y si lo dice Baker & McKenzie1 también.

Este problema de selección no es privativo del mundo legal, muchas otras profesiones sufren de este síntoma: financieros, marketing, etc.. Pero como en muchas áreas de la vida, los de tecnología ya han encontrado una solución y es certificarse. Para los que están en IT tienen exámenes y procesos de todo pelaje y condición para validar la calidad técnica de una persona: MCP2, CCNA3, RHCE4, ZCE5, y otros tantos.

Así que más pronto que tarde aparecerá una certificación para abogados6 con el simple motivo de validar la calidad de los mismos y ahorrarnos a los usuarios todo el trabajo de buscar, filtrar y seleccionar cual es el mejor para nuestros intereses. Del mismo modo, ayudará a los abogados a separar a los mejores de los que aparentan serlos. En resumen, una opción que será útil a ambos mundos.

Ahora bien, quedará pendiente el tenerlos seleccionados y categorizados para no tener que buscar debajo de las piedras para encontrarlos, pero esto ya es otra historia.

Película7

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.