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Cualquier tiempo pasado, fue pasado

Hace unos días un padre del colegio al que van mis hijas me envió una imagen de una revista de cuando los dinosaurios poblaban la tierra. Era un listado de fotos de niños, con su descripción, aficiones, edad y algún que otro dato más. En aquella época este tipo de publicaciones lo más normal del mundo, nuestros padres no tenían demasiados problemas en que enviáramos nuestra información y que quedara disponible para todo el mundo.

Esto viene al caso porque este padre, entre otras aficiones y trabajos, esta muy comprometido con el colegio y con la educación de sus hijos y como castigo por intentar ser buen padre, le han puesto al mando de la página del colegio. La cantidad de normativas y reglas que ha de seguir a la hora de intentar crear un canal de comunicación entre escuela, padres y alumnos es tan grande que a veces ha de tener la tentación de cambiar la página por dos webs, una que diga que todo va bien y la otra que diga que todo va mejor.

Supongo que creamos y añadimos normas para protegernos a nosotros mismos de ese gen que se activa de vez en cuando y nos hace cometer tonterías, pero no tengo yo muy claro si a veces el miedo al peligro nos priva del derecho a ser idiotas, o como mínimo, la posibilidad de explorar y disfrutar de nuestra libertad.

No se dónde leí que se han promovido muchas normas y se han creado comités y grupos para regular las armas en los EEUU pero por esos temas de la estadística, la causa principal de muerte entre niños es ahogarse en la piscina y este dato no se ve reflejado en un incremento de peticiones de prohibir piscinas, obligar a tener un socorrista, poner perímetros, o obligación de salvavidas, y más ideas que podrían evitar estas muertes, incluyendo convertirlas en pistas de patinaje.

El argumento de que estas normas han salvado más de una vida no dudo que sea cierto, yo andaba en bicicleta sin casco, estaba en el coche sin cinturón de seguridad y mis padres me hacían fotos cuando con cinco años me metía en el mar en pelota picada sin que nadie gritara de pánico, ni por verme desnudo, ni por mis padres haciendo fotos.

Diría que hay dos tipos de normativas que podríamos revisar, la que evita que hagas daño a terceros y creo importante tenerla y desarrollarla y la que evita que pueda explorar todas las capacidades que de forma innata tenemos para ser inconscientes: ir sin cinturón, sin casco, etc…

Esta segunda parte es la que tiene más peligro, que un tercero me venga a decir a mi como tengo que protegerme de mi yo más descerebrado no se hasta que punto es sano, ético e incluso, constitucional. Básicamente es como afirmar que mis padres eran pésimos en su trabajo porque yo he tenido unas libertades que mis hijos no van a tener, y no porque yo no quiera, sino porque el estado me multaría, me quitaría la patria potestad y encima pondrían mi foto en todos los periódicos marcándome por vida de ser el peor progenitor del hemisferio norte.

Es complicado definir esta frontera entre la libertad que hemos de disfrutar como individuos y el mínimo sentido común que evite que nos convirtamos en candidatos a los premios Darwin[1]. Quizás ahora seamos más puritanos y ver un pecho sea una ofensa contra la moralidad, quizás es que prioricemos seguridad sobre libertad, pero el caso es que el pasado era diferente al presente que tenemos, y tener por seguro que no se va a parecer en nada al futuro que nos llega, con problemas nuevos, decisiones nuevas, y para colmo de males, sin poder usar un referente para tomar decisiones ya que en nuestra época nada de esto existía.

Película[2]




[1] Darwin Awards. Web donde se recopilan las muertes más tontas y que demuestran la teoría de la evolución.

[2] Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom

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Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.