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Calzadoridillada

Imagen de Jose 	Salgado
El 14

Comida, Pantagruélica

Domingo 02/03/08

Poleishon no había probado los calçots. Era uno de esos típicos hombres británicos que uno se imagina leyendo novelas de Arthur Conan Doyle, nada que ver con individuos como Pete Doherty o algún que otro futbolista sobrealimentado a base de hormonas. Poleishon era vegetariano y se veía privado de catar las delicias de los cocidos, carnes y sobretodo del delicioso Jamón, pero para mayor sorna estaba casado con una española, así que cuando venían a las tierras de su mujer veía pasar estos platos típicos de Iberia sin poder hincarle el diente.

Nosotros, y por nosotros me refiero a gente, decidimos dar un paso adelante y poner en práctica la alianza de civilizaciones. Enseñaríamos a Poleishon un plato típico de estos lares que además de estar para ensuciarse los dedos, cumplía perfectamente con los criterios gastronómicos del bretón.

Lo primero fue organizar el día del evento. Para ello reservamos mesa en un típico local especializado en servir estas ricas viandas. Este era un lugar de confianza ya que desde hacía cuatro años acudíamos puntualmente a satisfacer nuestras pasiones culinarias y siempre con resultado satisfactorio tanto en el paladar como en el bolsillo, que también necesita ser cuidado.

Una vez conseguimos fecha, la siguiente misión era coordinar el operativo logístico. Poleishon y señora tenían que llegar desde Londres y desde la central de Barcelona, preparar los dos vehículos que nos trasportarían a la zona C. Los encargados de la operación agarreme vd. ese auto eran Berto y Tere, y nos acompañarían Gi, Moni, Camel y Debit. Todo estaba previsto, todo estaba cronometrado. Pero como como decían los antiguos, el hombre propone y Dios dispone, el altísimo no estaba por la labor y eliminó por causas médicas a uno de los dos conductores, y proceso se cayeron de la lista Camel y Deibit.

En estos momento eramos seis personas que debían desplazarse a Santas Creus. Inmediatamente nos pusimos a trabajar en un plan alternativo para alcanzar el objetivo. Pepecar o Josephcoche (en versión sajona) nos dio la solución: un automóvil de siete plazas.

Veinticuatro horas antes del día D, fuimos a casa de los suegros de Poleishon para recibirlos como mandan los cánones de un cristiano viejo y en esto que recibimos una llamada. Y creanme, no hay nada más intrigante que una llamada inesperada. Era Berto, se había lesionado y no se veía con fuerzas para ejercer de conductor responsable. Nuestro plan de seguridad estaba fallando.

Mi primera reacción no fue de rabia o de impotencia, sino de eficacia evolutiva. Berto se había lesionado jugando a Pádel, y yo me maravillaba de cómo ha evolucionado el bueno de Berto. De científico dedicado a desenmascarar las verdades que nos oculta la naturaleza a consultor senior que ocupaba sus momentos de ocio en un deporte claramente elitista como el Pádel. Misterios de la vida.

Mientras yo estaba divagando, el resto de participantes del Calçot tripona tour 2008 habían declarado Defcon-9. Todas las alarmas estaban en máxima alerta y se trabajaba sin descanso en salidas alternativas.

Las primeras ideas apostaban por hacer un Thelma y Louise. La idea base era que la Moni, que tiene en su haber un carnet de conducir a pesar de que hace 10 años que no se sienta detrás del volante, firmara como conductor principal y Poleishon nos llevara hasta el lugar de origen. El problema es que Poleishon se había dejado el documento necesario en su Inglaterra natal, y esto era un problema si las autoridades locales nos interceptaban. Otra opción es que la mujer de Poleishon fuera la conductora, pero no estábamos todos muy seguros (y ella misma tampoco) de sus habilidades al volante. Sobre estas ideas trabajamos durante un largo periodo, llegando a tener opciones de escape ridículas en el caso que algún agente nos pidiera la documentación: Poleishon se haría el inglés y disimularía tener conocimiento alguno del Castellano y por si esto no fuera suficiente, la Moni afirmaría haber roto aguas y que nos dirigíamos al hospital más cercano. Lástima que esta opción sería más o menos válida a la vuelta, no a la ida. Sinceramente, ¿colaría que el hospital más cercano está justo dentro de un restaurante que sirve calçots?, sinceramente no.

Otra línea de actuación fue la de resignarse e ir a algún restaurante de Barcelona, pero todos vimos claramente que esto era un desprecio a Poleishon y peor todavía, a lo que significa el calçot en sí.

En paralelo, el suegro de Poleishon encontró otro lugar más cercano y con mejor comunicación para ir a probar estos vegetales. Era una opción muy tentadora e interesante, aún así no acababa de convencer pero la guardamos como opción B por si no encontrábamos opción A.

Mi opción A seguía siendo ir a buscar a Berto y meterlo en el coche. No podría andar pero según el mismo, si que podía conducir. No obstante, mi propuesta parecía demasiado sádica y fue rechazada por el grupo. Así que buscando y buscando, encontramos un modo más o menos fácil de llegar hasta el restaurante usando una mezcla de trenes, autobuses y taxis. Estaba todo pactado y solamente debíamos confiar en que nada se descuadrara.

Yo no lo tenía tan claro, visto el desastre continuo que estaba siendo esta programación, mi pregunta solamente era: ¿en qué momento nos quedaremos tirados?. Pero dado que Poleishon y señora se habían embarcado en esta aventura desde la capital de imperio británico, no podíamos menos que intentar conseguir introducir esa cebolla alargada en nuestras gargantas.

El mismo día de la aventura, realizamos una última llamada a Berto para comprobar que efectivamente no podría acudir, y para nuestra sorpresa, al final estaba en condiciones para desplazarnos. Realmente una suerte.

Sobre el banquete en sí, no daré muchos detalles porque pertenecen al ámbito privado. Sólo recalcar que Poleishon comió calçots y le gustaron, pero como bretón que es, no se ensució las manos. No me preguntéis como lo hizo, pero era el único con las manos relativamente limpias.

Y finalmente, este texto no ha sido más que una excusa para hacer un enlace a la salsa de calçots de mi santa madre

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.