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Can barely stand on my feet

Imagen de Jose 	Salgado
El 14

Cansancio, Navidad

Martes 27/12/05

Estamos a medio camino de las vacaciones de Navidad y estoy que no puedo con mi alma. Ha sido un día de subir, bajar, ir y venir. Para colmo de alegrías y como ya dije, me tocó organizar la comida del 25. Realmente es apoteosico el tema, no tanto por el cocinar, sino por la cuestión logística. Uno tiene una casa diseñada para lo que está diseñada, para acoger a tu familia. Lo malo es que en estos días, la situación se tensa y has de buscar alternativas válidas para dar cobijo a una cantidad de gente que jamás se te habría pasado por la cabeza que comería en tu vajilla.

De entrada, toca buscar espacio, por lo que nosotros nos tocó quitar el sofá del comedor para hacer más espaciosa la sala. Este acondicionamiento lo hicimos el día anterior, para ir bien de tiempo. Con esta jugada inteligente nos tiramos dos días sin sofá y sin poder sentarnos, mejor dicho, espanzurrarnos en el sofá a ver cualquier tontería que daban en la tele. Una vez arreglado el tema del espacio, pasamos al tema de la superficie útil en la mesa. Nuestra mesa es de cuatro personas, pero la sometimos a una sesión intensiva de estiramientos con el método Inquisitión y al final cabían todas sentadas. La parte graciosa es que quepan sentadas y que realmente tenga sitio donde sentarse. Nos toco sacar sillas hasta de las cajas de madalena, pero maś que menos y gorreando un poco al Farruquito Bros nos hicimos con una cantidad de sillas suficiente para albergar dar cobijo a todos los culos que venían.

El siguiente momento es cuando sabiendo que todos caben y todos tienen un sitio para que aterricen sus posaderas, ¿donde comen?. Hay que buscar platos. Nuestra vajilla de uso diario es heredada de nuestras madres y hay las piezas que hay. Toca rezar que la otra vajilla que tienes guardada en la vitrina y que nunca sacas porque pasas de romper algo, tenga los suficientes servicios para que todas las bocas queden saciadas. Por estas casualidades de la vida, teníamos los servicios exactos. Pasamos al siguiente trauma que eran los cubiertos. No nos engañemos, es Navidad y queda feo que la gente coma con los dedos, a no ser que todo el menú sea un plato de espárragos. Al final nos dimos cuenta que la cubertería que nos compramos tenía el número necesario para la gente que eramos, si vale tenemos piezas descuadradas, pero ¿quien va a notar esta pequeña cantada?.

Aquí uno ya empezaba a cantar victoria, teníamos la mesa, las sillas, los platos y los cubiertos. Queda la misión más chunga, que la comida también quepa en la mesa. En este punto somos todos muy chulitos, estamos en la cocina viendo las bandejas y decimos con cara seguridad: Esto cabe fijo en la mesa. El problema es que quien lleva las bandejas a la mesa no lo ve tan claro y le toca marcarse unas partidas de tetris con los vasos, botellas, salseras, y demás artilugios que han tenido a bien aterrizar en la mesa.

Con todo colocado, y con el tiempo pisandonos los talones, llegan los invitados y empieza el adebacle de los regalos. La madre del amor hermoso, yo con mi teoría tacaña y resulta que todo dios se la pasa por el forro de los caprichos. Había regalos para todos, incluido yo, con lo que podemos deducir que el barómetro de portarse bien está muy bajo. Lo relevante del caso es que todos los regalos que me cayeron a mí estaban todos relacionados con la cocina y la gastronomía.

En todo caso, todos comimos, todos bebimos y realmente nos lo pasamos bien. Incluso, se juntaron las dos familias para tomar el café, cosa que nunca había pasado. Momentos entrañables y que a pesar de la matada de organizar y montar la comida, fue algo que creo que valió la pena.

Y por cierto, para las voces críticas, que sepan que tengo en mente la cena de hermanos para los últimos días de enero, pero que yo no tengo todos los e-mails, así que ya iniciaré la cadena. Ah, y otra cosa, me faltarán sillas si todos cumplen, con lo que quien llegue tarde come de pie.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.