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De estomatólogo a cardiólogo

De estomatólogo a cardiólogo
Imagen de Jose 	Salgado
El 14

Rutinas, Vida, Cambio

Martes 18/10/16

Dicen que todo tiene un límite, personas, empresas, situaciones, lo bueno es que no siempre llegamos a conocerlo y nos dedicamos a explorarlo, no por la ilusión de ampliar nuestros horizontes sino porque la realidad nos empuja, o mejor dicho, nos fuerza a punta de pistola, a conocer cuanto más podemos resistir.

Es en estos momentos, que no suelen ser muy habituales, en las que uno ha de hacer tripas corazón, agarrarse los machos, apretar los dientes y barruntar alguna de las clásicas frases como: en peores plazas he toreado, perder una batalla para ganar la guerra y otras cuentas de las que dado mi estado de encefalograma plano, soy incapaz de recordar.

Las personas tenemos ciertas rutinas, por muy caótico que puedas ser, siempre hay algo que se convierte en un patrón que se siga de forma más o menos predecible. Los problemas empiezan cuando estos patrones que te permiten funcionar de una forma normal dejan de funcionar, ya sea porque han perdido su utilidad o simplemente porque ya no dispones del control necesario para ejecutar las rutinas necesarias.

Como además de ser fans de las rutinas, también tendemos a ser bastante testarudos, y aunque nos falle una vez, dos o tres, persistimos en el intento a pesar de que no va a funcionar. Es en estos momentos cuando algún cuñado ilustrado te suelta frases sacadas de algún meme como: si haces siempre lo mismo como esperas cambiar. Es cuando te apetece cruzarle la cara con un gracioso gesto de tu mano, primero la mejilla izquierda con la palma de tu mano y luego, al volver a su posición original, con el reverso impactando en su derecha con ese gesto casi mágico que da el ejecutar esta maniobra de forma rápida, sutil y grácil. Y todo esto a pesar de que este gesto de violencia no soluciona nada pero tu imaginación sabe que bajaría por unos instantes tu presión arterial un par de puntos.

Así que te toca buscar unas rutinas diferentes para poder seguir siendo una persona que camina dentro de los parámetros aceptables de la campana de Gauss, porque seremos todos muy abiertos, empáticos y esas cosas, pero a la hora de la verdad no soportamos a la gente que se sale de los parámetros normales a no ser que tenga tanto dinero que en vez de usar pañuelos se suene la nariz con billetes de quinientos, que entonces pasa a ser un adorable excéntrico en vez de un loco que habría que encerrar bajo siete llaves.

Con lo que toca buscar nuevas opciones, nuevos horizontes y si dejamos la prosa poética, cambiar de hábitos para tener un mínimo de equilibrio mental. Para ser sincero, no tengo ni la más remota idea de por donde empezar, pero hay que probar cosas, usar las que funcionan, descartar las que no y seguir explorando hasta construir mi viaje diario por la existencia.

Este cambio lo tengo que hacer tanto por mi como por la gente que me rodea, porque aunque a uno le aprecien, el estar tenso no es un plato que a todo el mundo agrade y es más inteligente el tener un estado mental de tranquilidad que no otro dónde todo te acelera las pulsaciones como si te hubieras inyectado una lata de RedBull directamente en la ahorta.

Película[1]


[1] The Poseidon Adventure

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.