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De la nuca a las nalgas

De la nuca a las nalgas

Nuca, Espalda, Nalga

Jueves, 22 Diciembre 2016

Cuando dices que eres alto, rubio y ojos azules la mayoría de personas piensan que les estás tomando el pelo y que mientes como un bellaco para que piensen que eres más atractivo de lo que realmente eres. Supongo que no han pensando en la posibilidad de que encajes en esta descripción y además estar en la fila de los mancos. Pero quizás por la misma razón por la que nunca me miro en el espejo, me importa muy poco lo que puedan pensar de mi. No creo que sean cualidades que me puedan definir como persona, ni para afirmar que soy mejor o peor que otro ser humano de esos que deambulan por ahí.

Reflexionando sobre mi apariencia, lo único que realmente me perturba es la altura. Esta condición hace que tenga un recorrido muy largo entre mi nuca y mis nalgas, lo que me hace especialmente útil a la hora de coger trastos del altillo o ir a coger higos, pero que tiene su lado negativo del que poco se habla.

De entrada, el diseño juega en contra tuya. Podrá empezar contando el dinero que me he dejado en vaselina para poder sentarme en algún avión, con los pies plegados contra el sofá o como me es imposible ir sentado de forma normal en la mayoría de autobuses que reparten personas como si fueran una empresa de mensajería por esta ciudad condal mía. Estas vicisitudes son tan obvias y está tan mal diseñado que no solo soy ni la gente con mi altura los que se siente como sardinas. El verdadero problema está en otro lugar, y si, lo adivináis, es la oficina.

En ese lugar, rodeado de cuatro paredes a la que muchos autores olvidan añadir el suelo y el techo, ese espacio donde pasas más horas que con tu familia, es precisamente ahí donde el drama cobra tintes dramáticos. Sino era suficiente el estrés que vas acumulando día tras días, cuando resulta que tu espacio de trabajo está diseñado para personas veinte centímetros más baja que tu acabas como acabas, con la espalda hecha unos zorros.

Así que de esta guisa me encuentro, con un dolor de espalda que no se si poner un caramelo en la puerta del colegio y tumbarme en el suelo a ver si con la tromba de niños se pone todo en su sitio o directamente, coger la plancha y ver si se me la dejo sin arrugas.

Es que hay dolores molestos que no solemos tener en cuenta, pensamos en rompernos un tobillo o algún tipo de traumatismo parecido, pero un dolor de espalda es algo realmente molesto porque no puedes moverte. Estás cambiando de postura buscando desesperadamente una posición en la que no duela y cuando la encuentras te quedas quieto con cara de orgasmo rezando que la sensación dure.

Veo que yo tengo dos opciones, o cambio de mesa y de silla o me busco un masajista, pero visto lo saneado de mis finanzas me veo que al final me voy a ir a trabajar a un bar que tienen sillas más cómodas y al menos estaré al fresco, sin wifi, pero cómodo.

Película[1]


[1] The Disorderly Orderly

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.

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