Usted está aquí

El hombre SEO

Imagen de Jose 	Salgado
El 14

SEO, Escribir

Miércoles 23/10/13

Le llamaban el indexado y era un prodigio de aburrimiento intelectual. No era culpa suya, lo concibieron así, primero definiendo la cabecera, los keywords, luego los meta tags y claro, salió como salió, como una curiosidad digna de estudio.

El pobrecito no sabía hablar como las personas normales, tenía que estructurar su discurso intercalando negritas, pero como en el lenguaje hablado no existían, se dedicaba a hacer comillas con los dedos. Era de lo más ridículo cuando intentaba destacar una palabra y gesticulaba como un un autómata.

Hace un tiempo, lo que también hacía era decir en voz alta hache dos, soltaba una frase y luego barra hache dos. Se dio cuenta que la gente lo miraba raro y también lo cambió por un gesto, que consistía en como subrayar lo que estaba diciendo, y el énfasis marcaba si era un hache dos, hache tres o hache uno.

Otra de sus más lamentables características, es que antes de hablar se te acercaba a la oreja y te susurraba las palabras que luego aparecerían con más frecuencia en su discurso. No sabéis el miedo que da cuando un señor se te acerca y te agarra del cuello y te dice: publicidad, emprendedor, blog. Se le ponían los pelos de punta al más pintado. Y esto no era todo, una vez te había dicho esto, te miraba a los ojos fijamente, esperando a que dieras un gesto de aprobación, que estabas preparado para el discurso. Cuando al final decías que si, o asentías, te pasaba un papelito que contenía un pequeño resumen de su discurso. Era imposible hablar con el, porque si ya es raro que alguien te haga esto cuando va a hacer un monólogo, ya ni os cuento que es lo que ocurre cuando esto lo hace con cada frase que dice. No había manera, al final te buscabas una excusa y huías de él como alma que lleva el diablo.

Otro de los tics que tenía y que conseguía enervarme hasta el punto de querer recurrir a la violencia física, era su manía de referenciarlo y enlazarlo todo. Cuando decía que algo le salía el corazón, el condenado se señalaba el órgano y e intentaba hacer el gesto de entrecomillado. Si, vosotros sois personas y sabéis que es imposible señalar y entrecomillar a la vez, pero el no se daba cuenta y lo hacía siempre. Y eso ocurría cuando se refería a el mismo, cuando involucraba a otra persona, en vez de señalar, el tío lo enlazaba literalmente. Se levantaba y lo abrazaba mientras decía su nombre. Daba miedo, entre el y Freddy Kruger la gente apostaba por compañero de habitación al Kruger, que al menos te mataba rápido, Indexado te mataba lentamente y sin pausas. Lenta agonía.

Para mayor desgracia, no solo es que el se comunicaba con el mundo de esta manera, sino que no podía entender que el mundo no le imitara. No podía entender la ironía, no sabía procesar un subtexto o un mensaje subliminal, y cada vez que aparecía uno en la conversación veías como si le diera un retortijón y había que darle una colleja como para resetearlo.

Pero por suerte, hay gente para todo y al final encontró pareja, Semántica se llamaba la chica, y parece ser que entre ellos dos se entienden, el con sus gestos y ella con sus listas contextuales. La tía era una pesada porque siempre quería contextualizarlo todo y había que darle pelos y señales de porqué hablábamos de eso y el contexto y arf.. solo recordarlo me canso.

Al final, dejamos de verlos, pero me dicen que los ha fichado una empresa de Silicon Valley. Me alegro por ellos, pero espero que sean estériles, no quiero ni pensar en un futuro dominado por los vástagos de estos dos, antes me corto las venas… o me las dejo largas, no lo tengo claro.

Su voto: Ninguno (1 voto)
Lecturas: 409
Lecturas hoy: 0
Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.