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El 14

Leer, Libros, Blogs

Sábado, 2 Abril 2016

A veces me pregunto porqué leo lo que leo, y porque un libro, un blog una temática en concreto me absorbe hasta puntos de que se me olvida hacer la cena o quedarme despierto hasta que el sol asoma por la ventana. No se el resto de la humanidad, pero más allá de las clásicas temáticas que siempre me han gustado y que me enganchan por completo, hay temas que me interesan tanto o más, pero que me cuestan sobremanera el conseguir ese estado en el que me pierdo en la lectura.

Creo que también influye mucho si estoy leyendo una novela o un ensayo, recuerdo el último que me impactó que era sobre la teoría de la información. El libro es interesante y la temática todavía más, sobretodo si tenemos en cuenta que parte de mi trabajo es gestionar información, pero os aseguro que pase por esos momentos en los que tienes que obligar no solo a leer, sino además a parar cada par de páginas para comprehender que habías leído. Sin avisar, podía caerte una bomba conceptual que necesitaba su reposo para procesarlo, como si fuera un whisky añejo, que se necesita tomar a sorbos cortos para poder paladear todo su sabor y cuerpo.

Podría pensar que la literatura, al menos la que me interesa, es como un refresco casi como decía Stephen King, el McDonalds de la literatura pero personalmente no creo que sea cierto. Los libros, si son buenos, aportan siempre algo, dejan un poso que va a viajar contigo para el resto de tus días. El recuerdo que llevo conmigo de Frankenstein, El Señor de los Anillos o el retrato ácido que suele hacer de Eduardo Mendoza de Barcelona, son perfumes que decoran mi memoria y que no tienen nada que envidiar a lo que los libros más técnicos a la hora de formar mi visión de la realidad.

Pero si con los libros no sabría seleccionar una sola causa, con los blogs no tengo demasiados problemas para señalar con el dedo los que leo, los que ojeo y los que consulto. Los primeros son los de las personas que conozco, gente con las que he tenido una relación cara a cara o bien a distancia, pero que nos hemos conocido como personas a través del trabajo o del intercambio de ideas en algún área. Los segundos son los que me interesan más por las formas que por los contenidos, blogs que realmente no añaden conocimientos pero que tienen una forma de comunicar que hace que se parezcan más a una novela que a un manual, y por último, son los que consulto. Estos últimos serían los que a pesar de ser correctos, no me acaban de aportar ese algo más que hace que los tenga en mis favoritos y que suela acudir a ellos más por culpa de los algoritmos de Google que por una afiliación personal por ellos.

Si esta reflexion me la tengo que aplicar a mi mismo, creo que sería de los que te gusta la forma que tengo de contar una historia porque ya hace tiempo que dejé de hacer manuales prácticos y me dedico más a dejarme llevar por las anécdotas que tengo la suerte de vivir o tengo la fortuna de escuchar en boca de terceros. Algunos amigos me ha asegurado que les hace gracia la forma que tengo de contar las cosas, que tengo mi estilo y probablemente tenga mi público, no es que me preocupe demasiado tener mucho público, pero no voy a negar que existe una pátina de orgullo propio cuando te lo dicen. 

De todos modos, yo escribo porque me gusta, no para gustar. Quizás sea este el motivo que no he conseguido monetizar mi blog, una palabra que aunque parezca maldita es el objetivo a conseguir de muchos escritores, conseguir vivir de lo que escribe y que pocos lo consiguen, ya sea porque leemos poco, pagan poco, y lo más seguro es que cada vez leemos menos en una sociedad dónde la imagen se ha impuesto sobre la palabra.

Aceptando que yo soy parte interesada, con lo que nos costó pasar del pictograma al alfabeto, solo falta que ahora hagamos el paso inverso y pasemos de la palabra de nuevo al icono -o video ya que hay que somos más modernos y el coste de poner 24 fotos por segundo está ya al alcance de todos.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.