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Tolkien hecho celuloide

Imagen de Jose 	Salgado
El 14

Película, Cine, Crítica

Jueves 20/12/01

Desde la última película basada en el señor de los anillos, si aquella de dibujos animados, hemos esperado mucho tiempo los seguidores de la Tierra Media. Cuantas horas perdidas leyendo, cuantas tardes jugando al Señor de los Anillos. Y por fin, aquí ha llegado, dispuesta a competir con Harry Potter o con quien se le cruce por delante. ¿Ha valido la pena la espera?

Crítica

Que podemos decir de ELSDLA, ¿lo miro desde el punto de vista de una película de aventurillas o bien la miro desde el punto de vista de una adaptación? Creo que lo más honesto por mi parte sería mirarlo como una película de aventurillas, pero no va a ser posible. No será posible porque me veo incapaz de substraerme a todo el marketing generado, a todo el bombardeo que nos ha repetido reiteradamente que por fin se lleva a las pantallas la novela de J.R.R. Tolkien. Aceptado y asumido este hecho inevitable, procedamos a la disección. Enfermera, bisturí.

Una de las quejas más habituales de los lectores que se inician en el mundo de Tolkien es el tempo de sus libros. Es lento, descriptivo, la evolución de los personajes se aprecia de un modo introspectivo. Las esperas son largas. ¿Pero que ha pasado en la película?, parece que todo sea un pim, pam, pum, ya hemos llegado sin habernos marchado. Va todo muy rápido, por ejemplo, desde que Gandalf parte a pedir consejo a Saruman hasta que vuelve a la Comarca para hablar con Frodo pasan una cantidad importante de años, pero en la película parece que es un plis plas. Tres cuartas partes de lo mismo desde el viaje de la comarca a Rivendel, que no van más rápido porque les pueden multar los de tráfico. Curiosamente vuelve a pasar lo mismo desde que parte de Rivendel para ir a Mordor. En fin, un desaguisado de tempo cinematográfico que no queda bien explicado y el espectador que no conoce la obra puede llevarse una impresión equivocada.

Si por esto no fuera suficiente, tenemos escenas que son importantes pero pasan por encima de ellas con una velocidad digna de elogio parece que toda la película está presa del síndrome de corre que llegamos tarde -. Por ejemplo, todo el proceso por el cual Frodo va comprendiendo la naturaleza del anillo, es un proceso largo y que va marcando poco a poco al personaje. En la película, al grano, sin rodeos ni calmantes; Gandalf le suela a bocajarro lo que significa el anillo, y allá te las compongas porque te toca cargar con él.

Otra escena que deja muchos cabos sueltos, es el concilio en Rivendel. En ese concilio se explica que papel tiene cada uno de los miembros, el porqué está presente y porque va a apoyar la creación de La Comunidad del Anillo. En la película se pasan por el forro de sus caprichos las motivaciones internas de cada uno de los personajes.

Creo que al final, la historia se convierte en una especie de road-movie a caballo que se aguanta porque muchos tienen presente el universo de Tolkien y porque como peliculilla de aventuras, la cosa se sostiene.

Sobre el tema de los papeles quitados, escenas eliminadas y protagonismos innecesarios, no voy a entrar, porque se puede llegar a escribir un ensayo, pero lo que realmente clama al cielo es Lothlorien, la dama Galadriel. ¿Será posible que Peter Jackson no sepa quien es esta buena mujer?, porque mira que la saca rápido y no le da la profundidad necesaria al paso de la comunidad por sus territorios... En fin, al fin y al cabo este buen señor dirigió Bad Taste.

Por lo demás, los efectos especiales están bastante conseguidos aunque en algunas escenas cantan mucho los retoques digitales, pero aún así son la mar de dignos. A su vez, loable la labor de los que han reconstruido los paisajes de la comarca, porque son de lo más creíble.

Como resumen diré que es una buena peliculilla de aventuras, una mediocre adaptación, y que tanto Marketing para acabar con lo de siempre, que los buenos siempre ganan.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.