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Vamos a bailar

Imagen de Jose 	Salgado
El 14

India, Baile

Martes 08/05/07

Este fin de semana nos fuimos a una cena para recaudar fondos para la India. Algo muy sostenible, progresista y de buen rollo, nosotros nos cocemos a comer y damos pasta para pueblos que no teníamos ni idea de que existían. Este evento, que realmente era todo un evento para el lugar, participaba todo el pueblo aportando su granito de arena para que todo saliera a pedir de boca, y a fe mía que lo consiguieron. La cena estaba estupenda, el lugar estaba bien montado, pero como siempre, siempre hay un pero.

Al acabar la cena, apareció una señora que hacía la danza del vientre. Pusieron música de esa y la señora empezó a menear su ombligo y caderas arriba y abajo. Era de lo más curioso ver como se abrían paulatinamente las mandíbulas de los varones del lugar, digamos que estaban encantados con la actuación. La señora de la columna vertebral de goma, por lo visto, era toda una profesional y se equivocó un par de veces y pidió repetir desde el principio, para el jolgorio y algarabía de los penes pensantes del lugar que estaban admirando el baile o las posibilidades del mismo (todavía no lo tengo claro). Mi pregunta, a nivel de monólogo interior y que también compartía mi novia, es porque repetía. Todos estaban embobados y nadie tenía ni papa de como se ejecuta este baile, así que para lo que ella era un error, para el resto de nosotros no pasaba de ser una paso más. El caso es que lo repitió y luego salió con sus alumnas para pasear más ombligos y abrir, si eso era posible, más las mandíbulas de mis semejantes.

Después de estas buenas gentes, vino el momento antropológico y de estudio social. Era una cena para la India, y lo consecuente era tener ese pedazo de momento estilo La Boda del Monzón. Salió un indio con sus barbas y se puso a bailar rollo bollywood, y en este momento ocurrieron dos cosas:

A. Las mandíbulas se cerraron

B. Las señoras se fueron a bailar poseídas por Vishnu o alguna deidad parecida

C. Las señoras nos indicaban que fuéramos con ellas

D. Los señores mirábamos al suelo para disimular que no las veíamos.

Amos a ver, a santo de que la gente tiene que ir a bailar. Cada uno tiene un rol, y los que tenemos el rol de pedir cervezas y aguantar la barra del bar con el codo tenemos derecho a existir. ¿Que serían de las camareras y de las barras si todos nos apretujamos como sardinas en la pista de baile? Sería triste y deprimente, además, nadie como nosotros sabe seguir el ritmo de la música con un solo pie.

Y no entiendo la tendencia a sacarnos a bailar, ¿para demostrar que no sabemos?, eso es algo que es vox populi. La gente de la barra no baila no porque no quiera, sino porque tiene muy claro que del mismo modo que no sabe construir un reactor nuclear, no sabe dar dos pasos sin pisar al de al lado y acto seguido pisarse a él mismo. Seamos prácticos, dejarnos en nuestra barra, con nuestro pie marcando el compás mientras damos sorbos a la única rubia que estará en nuestras manos, esta y tantas noches, que es la cerveza.

En todo caso, yo me he comprometido con mi señora que si ella se apunta a un curso de baile de estos de bollywood (o como sea), yo me apunto a un curso de cocina indú y les preparo una cena de estas estupendas.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.