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El fin del dinero en efectivo

El fin del dinero en efectivo

Dinero, Efectivo, Digital, Bancos, Privacidad

Martes, 20 Diciembre 2016

Hoy me querido tomar un café al salir de una reunión con un proveedor, que le vamos a hacer, me apetecía tomarme algo después de intentar convencerles de que mejoraran su oferta y creo que después de conseguir la mayoría de mis objetivos me merecía un premio: una mezcla de las culturas aborígenes[1] del norte de estados unidos y el trabajo de Juan Valdes sentado en una terraza resguardado de la lluvia viendo la gente pasar.

Después de andar unos quinientos metros encontré el lugar ideal, resguardado del agua, con calefacción, con sillas cómodas y las mesas sin gotas de agua y como suele pasar en estos momentos, siempre aparece el adverbio pero, no tenía dinero en efectivo y no había ningún cajero de mi banco al alcance de la vista. Existía la opción de ir a otro distinto, pero no tengo la economía como para que me cobren dos euros por sacar mi propio dinero.

Este momento en el me acordé de la noticia que llenó páginas hace unos meses, la idea de que desapareciera el dinero en metálico. Armado con tu móvil o cualquier otro dispositivo pudieras pagar sin depender de tener un cajero, lo cual es ideal para personas como yo que nunca llevo encima más de veinte euros y que suelo pagarlo todo con tarjeta. Parece una idea estupenda, no solo a nivel prácticos sino también a más financieros.[2]

Parece una idea estupenda e incluso algunos economistas aplauden con las orejas pero a mi me quedan dos dudas tontas, dudas de estas del día a día y hasta que no me las aclaremos creo que hay que pararse un poco y plantearse el escenario que se nos puede venir encima.

Lo primero que me viene a la cabeza es la privacidad. Ya me resulta bastante molesto que VISA[3], Mastercard o cualquiera de las empresas que existan puedan reconstruir la historia de mi vida y trazar un perfil para definirme como persona como para que encima ahora todo el aparato del estado pueda meter las zarpas sin que yo me entere. 

Habría que dejar muy claro, y con claro quiero decir expresamente prohibido el usar esta información ya sea a nivel interno o dejar que otros accedan a no ser que exista una orden judicial. Obviamente para conseguirla habría presentar las pruebas suficientes como para demostrar que hay indicios de delito que necesiten de esas pruebas para construir un caso y llevar a alguien a juicio. Cualquier otro tipo de uso ha de ser penada, no solo con una multa, sino con una multa que implicara un pellizco lo suficientemente importante como para que no les sea rentable saltarse la ley.

La segunda derivada que me viene a la mente es gracias al banco que tengo ahora. Hace ya unos meses prácticamente nos amenazaron a cosernos a comisiones si no movíamos las nóminas -en nuestro caso una- recibos y cualquier tipo de pago o cobro que pasara por un banco. Les dijimos que ni hablar, que lo único que teníamos con ellos era la hipoteca y que yo estos trágalas no me gustan, pero como se ve que ni el sentido común ni la normativa se les puede aplicar me dijeron que podía hacer lo que quisiera pero incluso la hipoteca sería carne de comisiones a pesar de que la firmamos la clásica promesa de libre de comisiones para siempre.

Al final, y por estar atrapados por la hipoteca ya que nadie nos concedería una con las condiciones que tenemos, movimos todo a este banco y nos prometieron de nuevo no ponernos comisiones hasta que hace poco se han destapado y nos vuelven a crujir a comisiones. Así que no solo me han tomado por idiota una vez, sino dos, lo cual me convierte en un estúpido de libro y sin saber como salirme del problema que me han creado por avariciosos.

Pero dejando de lado la tiricia que ya me produce ver ciertos colores, el problema de pasarlo todo a digital y eliminar el dinero físico implica que se necesita una entidad bancaria, y tal y como están los bancos es más barato tener el dinero en casa que en uno de esos sitios. 

Es cierto que en casa el dinero no te va a producir intereses, pero para la mayoría de cuentas de este país que existen para cobrar y pagar, no esperamos que nos den un cinco por ciento de rentabilidad, esperamos poder hacer transferencias, usar la tarjeta y gestionarlo todo vía online esperando un coste cero. Digo coste cero porque a mi no me han visto el pelo en el banco hace casi siete años, todo lo hago online y las pocas veces que he visitado la oficina es porque ellos me han llamado.

Con lo que eliminar el dinero físico me parece maravilloso, pero entonces ha de existir un banco que no me cobre por usar mi propio dinero a la hora de tener la tarjeta o el dispositivo con el cual puedo pagar. Sino se hace de esta manera llegaremos al absurdo que predicamos la digitalización porque es maravillosa y ahorra costes y en realidad lo que ocurre es que esos costes se lo están comiendo los clientes, y comiendo me refiero que por tener una libreta te pueden cobrar hasta diez euros, por transferencia cuatro, por tarjeta otros tres, y si sumas, te es más práctico volver al antiguo sistema de intercambio que ir dejándote el sueldo a base de pequeñas mordidas de estas entidades que ganan más que muchas autonomías.

Con lo que volviendo a la pregunta inicial, yo soy partidario siempre y cuando se proteja la privacidad y exista una entidad para que te deje gestionar estos temas sin coserte a comisiones como una vulgar sanguijuela.

Película[4]


[1] Con esto quiero decir la pipa de la paz.

[2] Fernández-Villaverde, Jesús. “Eliminemos el dinero (En metálico)”. Nada es Gratis. 2016-09-11

[3] Tengo un amigo conspiranoico que afirma que VISA significa VI S.A. (se conoce que el seis es el número de la bestia)

[4] Superman III

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.

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