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Sesgos y prejuicios

El otro día estaba yo por Menéname y me encontré con este artículo sobre los sesgos que tenemos de forma innata. Básicamente el texto exponía un experimento basado en enviar el mismo currículum pero cambiando el sexo del postulante, Jennifer y John, a varios científicos para que los evaluaran. Invariablemente, tanto los hombres y mujeres, puntuaron mejor de forma estadísticamente significativa a John que a Jennifer. De una forma inconsciente y subliminal, estos científicos han sido influido por la creencia que los hombres son mejores que las mujeres en ciencias.

Escapar de cierto tipo de prejuicios y tópicos establecidos es muy complicado y todos, por muy analíticos que queramos ser, acabamos siendo víctimas de nuestro propio constructo social. Como decía un profesor de psicología de la percepción me dijo una vez:

Los vampiros no existen, pero como pongas a diez millones de personas que crean en los vampiros, y a cien que no crean juntas, te aseguro que al final, no solo acaban creyendo, sino que habrán visto a un par paseándose por el jardín de su casa.

De forma misteriosa, suelen cobrar más los hombres más altos que los bajos, las personas más atractivas tienden a triunfar más que los menos agraciados, etc… De forma inconsciente asociamos altura y belleza a cualidades que a priori, no tendrían ninguna relación con la función a desarrollar. Podríamos seguir con ejemplos basados en el sexo, la raza, religión, preferencias sexuales, pero al final, siempre hay un sesgo sobre determinada población, e incluso, este fenómeno aparece en la misma población objeto del sesgo con ellos mismos. En un experimiento de Claude Steele y Joshua Aronson demostraron que la población de color rendía menos que la población blanca si antes, les recordaban que ellos eran personas de color.

Dado que es imposible zafarse de esta losa cognitiva que vamos arrastrando, una buena idea para todo aquel que trabaja con personas, el ocultar todos los datos no relevantes y enfocarnos en lo relevante para el caso, tal y como ocurrió con la trombonista Abbie Conant, que a pesar de las mejores en su especialidad, cuando acudía a las pruebas de selección de filarmónicas siempre quedaba descartada porque, obviamente una mujer no tiene capacidad pulmonar para tocar el trombón. Lo curioso del caso, es que cuando las pruebas se realizaban a ciegas, es decir, el jurado no podía ver al candidato, siempre quedaba la primera de todas. Y esta fue una de las razones por las que las pruebas a ciegas se empezarón a usar en la selección de músicos.

Quizás es esta la razón por la que no está nada bien visto que se incluya foto en los currículums en los países sajones, para evitar sesgos por la raza. En los países latinos todavía no hemos llegado al melting pot que ellos tienen, pero es posible que acabe llegando y eliminar la foto del CV. Del mismo modo, tendremos que empezar a plantearnos quién hace un informe o un estudio y fijarnos más en lo que contiene. Porque aunque no queramos, vamos a caer en sesgos y no seremos objetivos ni imparciales, y de paso, ahorrarnos las falacias Ad hominem que tanto abundan por ahí.

Y para finalizar, un chiste pero que si te hace sonreír, es que eres víctima de estos sesgos.

¿Cual es la diferencia entre un moro y un árabe?, que el segundo está forrado de dinero.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.