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La importancia del equipo al emprender

Una de las partes más interesantes al intentar emprender es la definición del equipo. De esto ya hablé hace casi un año en Algunas consideraciones sobre las Start-ups, pero después de leer el post de Carlos Bravo sobre Buenos emprendedores, malos gerentes, creo interesante retomar el tema de nuevo.

El equipo que forma el núcleo duro no está formado hasta que se completan todos los perfiles necesarios, no tanto una persona un perfil, pero si que la suma de todos llenen las posiciones. Y sobretodo, que partiendo de cada habilidad personal, asignar grados de responsabilidad en cada área, y uno puede ser 80% un perfil y 20% otro.

El filósofo

Es el que está informado, el que procesa la realidad y ve nuevas áreas de negocio y posibilidades. Reflexiona sobre la sociedad y su destino, como funciona, y como se puede aprovechar las nuevas oportunidades para generar productos. Es un tipo peculiar, pero entrañable y siempre es interesante tomarse un café con él porque puede explicarte la relación entre la bajada de tipos en la FED y el aumento del modelo Freemium en internet pasando por el sexo de los ángeles y a que huelen las nubes.

El hombre del bar

Nadie a que se dedica, pero lo conoce todo el mundo, sabe quién es quién y siempre tiene algún contacto cerca que le permite acceder a donde quiere. Es un misterio en si mismo, porque a pesar de que parece que no haga nada, dos llamadas suyas te consiguen una reunión con el director de inversiones del banco más pintado o con el jefe de compras de cualquier gran empresa. Fundamental aunque sigamos sin saber a que se dedica.

El ingeniero

Es la versión Chuck Norris del equipo. Le has de decir que quieres, para cuando y con que material cuenta. Luego el mismo va y el día que te dijo que lo tendría, te lo presenta y te dice: sois unas nenazas, esto lo podía haber hecho hasta el hombre del bar (en claro síntoma de que le es imposible entender a que se dedica ese personaje)

El abogado

Inflexible, verbalmente impecable y domina la sintaxis y el calendario con precisión absoluta. Si le dice que tendrías algo hecho para tal día, tendría que estar entregado o preparate para que se abran los cielos y caiga sobre tu cabeza la ira de Dios. También tiene una obsesión malsana por los detalles y está encima de cada operación señalando sin dudar al que no cumpla y dando rienda a su verbo afilado para azuzarte y que finalices lo que tenías pendiente.

El psicólogo

Que equilibra a los otros cuatro, además de llevar relaciones con clientes y proveedores. A veces se mete donde no le llaman y acaba recibiendo de todos, pero no puede evitarlo. Es de los convencidos de que la suma de todos es más que cada uno por su lado, e intenta que cada cual tenga su momento de gloria en el momento adecuado. A parte de esto, fideliza a clientes y proveedores para mantener una relación a largo plazo y tener un ciclo de compra más alto.

Insisto que todos han de poder ejercer estos roles en mayor o menor proporción, pero creo que son básicos para que exista un buen equilibrio. Y no siempre han de ser cinco personas, quizás se pueda conseguir con cuatro o tres personas, pero no con menos.

Personalmente me identifico con el psicólogo, filósofo y por último el ingeniero ¿y vosotros?

Película: Stand By Me

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Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.