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Síntomas, enfermedades y personas

Síntomas, enfermedades y personas
Management

Personas, Especialistas, Generalisas

Martes, 7 Febrero 2017

Serían las diez de la mañana y por las gotas que se adivinaban en las caras de los que estaban a mi alrededor tendría que ser verano y como suelen ocurrir en estas ocasiones, la conversación empezó sin saber como. No se si yo di pie, si fue él que me preguntó, el caso es que nos pasamos las casi seis horas que tardaba el tren que me llevaba de Barcelona a Pamplona hablando con un médico que daba clases de la Universidad de Navarra. A priori no teníamos nada en común, el médico y yo dedicado a temas de internet, el con más de sesenta años y yo justo con los treinta, el creyente y yo agnóstico, pero acabamos hablando de como hay algo fundamentalmente erróneo en la forma de practicar la medicina.

Me contaba que después de casi cuarenta años dedicado a su profesión había llegado a la conclusión que los médicos habían perdido de vista su objetivo y habían cambiado el foco por aspectos secundarios. El médico, antes que nada, ha de tratar a un paciente, a una persona humana pero cada vez más se estaban especializando en áreas tan concretas que no conseguían entender al paciente como un todo completo y complejo. No eran capaces de procesar más allá de un síntoma y se olvidaban a menudo de las enfermedades y de las causas que lo provocaban. Si tenías dolor de rodilla te hacían todos los tratamientos para curarla y quedaban cegados ante la posibilidad de que la rodilla funcionara mal por una descalcificación o por exceso de peso o por causas laborales. Quizás exagerara, pero creo que en lo fundamental está en lo correcto, hemos cerrado el foco tanto para convertirnos en especialistas de un fragmento de realidad que ya no sabemos ni de que va el cuadro.

Ahora mismo yo luzco como un artilugio mecánico y no puedo mover el cuello, el domingo pasado me dio una contractura y no puedo ni inclinar la cabeza, me cuesta dormir y ya ni os cuento el intentar seguir una conversación de mis hijos porque ocurre casi a noventa centímetros por debajo de mis oídos y no puedo inclinar la cabeza. Me dicen que vaya al médico pero la verdad es que no me apetece por varios motivos, pero el principal es lo que me argumentaba ese entrañable doctor, me van a dar un antiinflamatorio y no van a ser capaces de ver la totalidad de la foto, que tengo que aprender a desconectar y no dejar que los nervios me acompañen desde que suena el despertador hasta que me dejo caer en la cama. No es una cuestión de una simple contractura y aunque pueda disimularlo con un par de pirindolas, creo que en esta ocasión es más inteligente sufrir el dolor y las inconveniencias que me está causando para ser consciente de que de he encontrar estrategias que me permitan seguir el ritmo y a la vez, encontrar espacios de relajación y de desconexión.

Esta verdad médica la vemos claramente en como se desenvuelven muchas personas. Si ven un problema o lo que ellos creen que es un problema, aplican su visión parcial de la realidad para intentar solventar la situación sin ser conscientes de todas las implicaciones. El resultado suele ser el habitual, se mejora durante un tiempo y al cabo de unos meses o semanas el problema rebrota con mayor virulencia dejando como inútiles las soluciones que el consultor de turno había propuesto.

Ahora que estoy en casa, descansado y escribiendo este post que me tocaba hacer ayer, me parece que de nuevo estoy reividincando el rol de profesional generalista, ese perfil que tiene una visión amplia de la realidad que ha adquirido a base de estudiar, por supuesto, pero fundamentalmente gracias a la experiencia. Años y más años dan esa visión global -si se quiere cultivar- que no puede ser comprendida si ea aportación de Cronos en nuestro proceso vital.

El problema de los generalistas es que no es un especialista y no será capaz de operarte a corazón abierto o hacerte una campaña de Adwords con precisión milimétrica, tareas que si pueden ser analizadas, procesadas, estudiadas y metidas en un control de horas, su trabajo no suele encajar demasiado bien en estas herramientas -que creo que están ya desfasadas para entornos basados en el conocimiento- Esta situación hace que su necesidad, a todas luces indiscutible, se vea frenada porque no se puede parametrizar los beneficios de su incorporación.

Haciendo un paralelismo exagerado les ocurre lo mismo que a los de recursos humanos, que si les quitan la gestión de nóminas y cuatro temas legales, muchos desaparecerían de las empresas porque no saben justificar su existencia en base a un excel. No obstante, la labor más importante de estas personas no es la que actualmente desarrollan sino las que muy pocas consiguen implementar y por las que normalmente no se les mide.

En todo caso, y aprovechando para cerrar el post, si conocéis a algún generalista no perdáis la ocasión, si podéis contratarlo y sino podéis al menos invitarlo a tomar un café porque con media hora con él charlando quizás no solucione ese problema especifico que tienes pero si te puede dar los parámetros que has de buscar para encontrar a los especialistas que si te lo solucionen.

Película[1]


[1] X-Men Origins: Wolverine

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.