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Como comunicarnos

Como comunicarnos

Comunicación, Medios, Personas

Jueves, 2 Mayo 2013

Los de marketing tenemos la tendencia a usar palabras en bloque con la intención de resaltar una información. Solemos hacer esto para que algo que es totalmente insulso y probablemente discutible, cuele como algo maravilloso y fundamental. A todos no sonarán las frases de este estilo: marco incomparable, estruendoso silencio, dinamismo innovador, crisol de culturas, mashup, sinergias convergentes, lean startup y un largo listado de frases que no tienen demasiado sentido. Tanto es así que han aparecido webs que parodian este tipo de lenguaje.

Este truco se usa bastante en cocina, cuando el producto que tienes es relativamente malo, te dedicas a enmascarlarlo con guarniciones, salsas y cocciones, y todos sabemos que una langosta está rica por si misma, no hace falta que me la rebocen en mahonesa. Lo malo es que cualquiera que sepa algo de gastronomía, o quizás ni eso, cualquiera que tenga un mínimo de paladar se dará cuenta que están intentando servir un producto mediocre disfrazado de salsas basadas en picante o ácido para disimular el sabor.

Supongo que todo es debido a que más que información, lo que intentamos es crear sensaciones, sentimientos. No queremos informarte de las cualidades del producto, sino que asocies un producto a algo sano, cool, hipster, moderno, seguro, lo que sea. Crear una sinapsis lo más potente posible en tu cerebro para que cada vez que oigas el nombre del producto, visualices no un simple frasco, sino seguridad, seducción o lo que sea que queramos asociar al producto.

Para conseguir este objetivo hay que usar frases cortas e impactantes, no hay que perderse en relatos largos y densos: Coca-Cola es así, Sano por dentro sano por fuera, Yo no soy tonto o cualquier frase que os venga a la cabeza. Lo relevante es la repetición sin saturación para no provocar rechazo y asociar áreas que no tienen nada que ver en el cerebro.

Si conseguimos saltarnos el proceso lógico nos ahorraremos el tener que demostrar que somos mejores, porque simplemente seremos mejores, o diferentes, que la competencia. Porque un yogur es un yogur, pero las empresas de lácteos se gastan fortunas en publicidad, y me apuesto un pie y tres dedos del otro, que nuestra tendencia de compra está influenciada por estos mensajes. No se activarán los mismos circuitos neuronales si vemos la marca Pascual, Puleva, Celta o cualquier otra, unas nos provocarán más simpatías que otras, independientemente que en una prueba de doble ciego acabemos escogiendo una marca que a priori nos es más desagradable. Es más, como ya no tenemos contacto con la realidad, somos capaces de escoger leche que no es realmente leche. De hecho, yo he tenido la oportunidad de probar leche de vaca en modo clásico, ordeñar la vaca, hervir la leche, y al vaso, y os puedo asegurar que ninguna de las que yo he probado en el mercado sabe a leche.

Como resumen, porque tengo que ir a buscar a los enanos al colegio, cuando veáis una campaña de publicidad, ser conscientes de que os están manipulando. Y por muy chulos que os creáis, lo consiguen, quizás no unos, pero si otros. Si, incluso en el mundo de las marcas blancas, no se percibe igual Dia que Mercadona.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.

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