Usted está aquí

Cuestión de escala

Hay acciones que definen su magnitud en función de la escala. No cambia la base moral o ética pero si el impacto social o personal que implica. Que una persona pueda dar una bofetada a alguien es un acto reprobable, pero si esta misma persona tiene acceso a una tecnología que le permite abofetear a todo el mundo con un solo click, es igualmente reprobable pero además, tiene una escala social más impactante.

Muchas webs tiene por tradición pedirte acceso a sus listas de contactos “por si acaso” alguno de ellos se da de alta en su sistema. Como somos una generación de aquí y ahora y nos negamos a leer, se suele aceptar y regalamos nuestros contactos a terceros, lo cual tiene delito. Lo grave no es solamente esto, sino que estos servicios usan los datos que les damos, y sin consentimiento del tercero, para realizar sus particulares acciones de marketing personalizado.

Me agota recibir mensajes diciendo que mi amigo Pepe se ha dado de alta, o que incluso Tita Antonia -y os juro que es así, supongo porque algún despistado la tenía guardada de esa forma- se ha apuntado al club de la siesta perenne. No soy muy ducho en temas legales, pero me da a mi en la nariz que estos temas caen en un área muy gris -casi negra- del derecho de privacidad.

En estos tiempos que corremos, con las webs que recopilan información de terceros sin consentimiento, otras que practican con una insistencia encomiable el concepto de Opt-out en vez de Opt-in, veo que mis datos ya no depende de mi, sino que terceras personas se dedican a propagarlos sin que yo pueda hacer nada por evitarlo.

No estamos hablando de mi marca personal ni de la opinión que tiene el mundo sobre quién soy y quién hago -que francamente, me importa un bledo querida- sino mi teléfono, mi email, mi dirección y una serie de información que no debería estar disponible sin mi autorización.

Dudo que tengamos una solución pronto a estos problemas. En Europa se supone que la privacidad des un tema importante, pero como somos así de estupendos estoy más que convencido que nos bajaremos los pantalones, los calzoncillos e incluso las nalgas en algún oscuro tratado internacional bajo la excusa del progreso de ambos continentes. Lo cual me crea un problema conceptual importante, ¿como evito que mis datos se difuminen por todos los lados?, ¿cierro mi e-mail y quién quiera contactarme que rellene un formulario?

La verdad es que no lo se, pero empieza a ser todo un poco molesto tantas personas molestas haciendo uso de una tecnología que les permite molestar de uno al otro confín.

Película: Kingu Kongu tai Gojira

Su voto: Ninguno (1 voto)
Lecturas: 446
Lecturas hoy: 0
Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.