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Kill them all

Una de las primeras frases que escuche a mi mujer, antes de que se convirtiera en algo más que una compañera vital, fue Hay que matarlos a todos. Para más datos y contexto, ella estaba en el departamento de diseño, donde se dedicaban crear webs para clientes y que estaban pasando un momento bastante complicado, con lo que el estress acumulado era notable. Además, si sumamos que el resto de la empresa los mirábamos con cara de en que lío nos habéis metido, supongo que su tensión arterial estaba más elevada de lo normal.

Pasado el tiempo, cada vez tengo más claro que tenía parte de razón, hay que matarlos a todos, pero la pregunta es la misma de antes, ¿quiénes son todos?. La verdad es que actualmente las estructuras de las empresas están muy mal estructuradas, hay gente que hace más horas de las que un reloj puede contar, y otras que en un día normal, les da tiempo para leerse En busca del tiempo perdido.

Con la coyuntura económica que tenemos, y las que nos viene, cada vez más se necesita tener costes estructurales y operativos variables. Pagar por servicio, que dirían algunos. Si haces un trabajo te lo pago, si consumo un ancho de banda, lo pago, si sonrío es que me he los enanos me han dejado dormir, uix, esto no va aquí lo siento.

El caso es que cada vez las empresas van orientadas a situaciones de pago por servicio, tu haces una labor, das un servicio y se te abona. El concepto de trabajador por cuenta ajena es algo que cada vez será más difícil de mantener, lo cual crea dos presiones, una para el trabajador y otra para la empresa. Si, la empresa también tendrá la presión de encontrar el individuo que se ajuste a calidad y precio porque si sólo busca precio acabará contratando dos veces, al primero que le engaño, y al segundo que le solventará el embolao que le ha creado el primer interfecto.

Respecto al trabajador, nos tocará formarnos, volvernos a formar, y seguir formándonos. Si damos por sentado de que todo lo que sabemos ahora nos sacará las castañas dentro de un año, somos candidatos para convertirnos en parados de larga duración para el resto de nuestros días. Otra variable que también tendremos que cultivar será nuestra marca personal, identidad digital, marketing personal, o como quieras llamarlo, pero lo que sea para que lo que sea que sepamos hacer, lo conozca alguien más que nuestra pareja a la hora de cenar, momento que aprovechamos para quejarnos de que nadie nos llama ni nos contrata. ¿Porque para que te van a contratar?, hay cuarenta que quizás no sean mejor que tu pero pueden hacer el trabajo y son más conocidos y están mejor conectados.

Como decía uno, no solo has de ser bueno, sino que la gente lo ha de saber. Para este menester hay varios caminos, el clásico autobombo de las redes sociales, el cuidar tus clientes y convertirlos en prosumidores (mira que me suena mal esta palabra), pero en resumidas cuentas, sea por internet, teléfono o giro postal, lo fundamental es cuidar las relaciones que tienes. Enviarles un mensaje de vez en cuando con información que crees que les interesará, o felicitando un cumpleaños, un contrato o cualquier eventualidad que pueda servirte para seguir manteniendo el contacto. Saber venderte sin que se note que lo haces, si es la misma tontería que el mejor maquillaje es el que no se nota, ¿y para que narices te maquillas?, tu sabrás cuando se te pone los ojos como platos cuando ves el resultado de está técnica en tu pareja.

El trabajo se ha convertido en algo más complicado, antes valía lo de entrar en una empresa y pasarse la vida allí, luego se convirtió en saltar de empresa en empresa hasta la jubilación, pero a día de hoy pasa por formarse, relacionarse y venderse. Es difícil, no todos saben como hacerlo, pero cambias la mentalidad y aceptamos que a pesar de que tienes fobia social este es el camino, o nos vamos a quedar todo sentados viendo como pasan por delante nuestro gente cuya mayor habilidad es saber sonreír mientras nosotros seguimos con nuestro chip cascarrabias quejándonos por todo.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.

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