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Como hemos cambiado

La memoria tiene un mecanismo que usa unas gafas especiales a la hora de pasearnos por nuestro pasado. Todos y cada uno de los recuerdos que guardamos en esa despensa llena de neuronas se nos presenta con una pátina de ternura, añoranza, morriña que dirían los gallegos. Esta distorsión de la realidad hace que pensemos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Este fallo de funcionamiento es algo que se ha usado y abusado tanto en publicidad como en cualquier tipo de manifestación artística para saltarse todos nuestros mecanismos racionales e ir directamente a los sentimientos, a esa zona de nuestra conciencia que no acaba de superar los conceptos de identidad y diferencia, bases sobre las que se asienta la lógica.

Aquellos si que eran buenos tiempos, éramos jóvenes -lo cual es obvio porque estamos mirando al pasado- y la vida era más sencilla, suele ser una de las frases más habituales cuando por esas maldiciones de las redes sociales acabas metido en una cena con antiguos compañeros de algo, colegio, instituto, deporte, etc…

Pero lo que me interesa ahora de este paseo por las glorias y miserias es cuando nos comparamos con nosotros mismos, mi yo adolescente versus mi yo actual, mi yo con treinta años contra mi yo de cuarenta, en resumen, cuando ponemos al trasluz nuestra alma y buscamos las siete diferencias. Es en estos momentos cuando surge otra línea bastante habitual que se suele llamar como hemos cambiado, uno que no le gustaba la gente está metido a coach, el otro que era un bala perdida ahora es abogado, el que tenia pinta de artista ejerce de fontanero y el más tonto del grupo es el presidente de la oficina bancaria del barrio. Todos hemos cambiado, todos somos ahora diferentes pero todos seguimos siendo la misma persona.

Esta reflexión viene por culpa de Victor, leí un post sobre el dilema que tiene el blogger cuando cambia de intereses[1]. Supongo que cuando empiezas un blog o una afición no se te pasa por la cabeza que al cabo de un tiempo es posible que surjan otras aficiones. Los seres humanos que conozco, o al menos los más interesantes, tienen más intereses que tiempo y suelen leer sobre los temas más diversos, gastronomía, matemáticas, antropología, historia, filosofía, ciencias de la comunicación, física, política y podría seguir hasta cansaros. Como veis, no siempre se guarda una lógica interna sobre los temas que nos atraen, son un listado de áreas que por una razón u otra nos interesan y depende en que época de la vida estamos acercamos nuestro bote a su orilla para aprender un poco más.

Ya no entro cuando añadimos al cocktail nuestra área profesional, podemos pasar por diferentes áreas que nos provoque descubrir temáticas que creíamos aburridas y añadamos más y más campos de interés a nuestra bolsa de la curiosidad.

Por esta razón me parece normal que una persona acabe un ciclo y busque un nuevo lugar dónde plantar su tienda de campaña. No es abandonar, es evolucionar, seguir mejorando y saciando la sed de conocimiento que asumo que todos tenemos. Un buen día, después de tres años hablando de marketing quizás te apetezca introducirte en el mundo de la sociología o de la física. Te puede dar un poco de pena abandonar todo ese trabajo, dejar de lado casi novecientos días de dedicación a algo que te llenaba en su momento.

Si el blog es personal y con personal quiero decir que te lo pagas tu de tu bolsillo para hablar de lo que te gusta, has de respetarte y aceptar que las épocas se acaban. Guarda esos recuerdos, etiquétalos y deja que el tren de la memoria se lo lleve al área del almacén que llamamos fue bonito mientras duró.

Es posible que te preocupen los lectores que tienes, pero la mayoría de blogs se leen por la persona que los escribe, por su forma de comunicar, de explicarse. Un ejemplo que yo puedo poner es el de Cocina pero sin pausa[2], su autor es un profesional del mundo de la tecnología pero el ahora disfruta escribiendo las recetas que cocina, hace unos años escribía relatos cortos que eran extraordinarios, pero lo sigo leyendo porque me encanta como se expresa.

Con lo que no tengas miedo de cambiar, de evolucionar, de seguir el ansia que tiene en vela a tu conocimiento, si la gente te sigue querrá decir que le interesabas tu, si se quedan en el camino será como esa amiga que te quería como amigo. En estos contextos, es mejor que cada cual tome su camino y encontrar lectores que te quieren por lo que eres, no tanto por lo que dices.

Post data, claro que existe la posibilidad de que cambies toda la temática y te dediques a hablar de la cría del nenúfar en cautividad en cuyo caso, o eres un genio comunicando o te puedo asegurar que vas a perder lectores.

Película[3]




[1] Campuzano, Victor. El dilema del bloger que cambia de intereses. vcgs.net 2016-06-01

[2] Extraordinario blog donde encontrarás recetas interesantes, pero más interesante es la forma que tiene de explicarlas. Cocina pero sin pausa

[3] Reality Bites

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Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.