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Frankly, my dear, I don't give a damn

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Conocer, Tiempo, Personas, Dedicación

Jueves, 15 Diciembre 2016

Hoy una amiga me ha confesado que conoce tres mil quinientas personas al año. Me he quedado pálido del susto, conocer a una media de doce personas al día, y que seguramente pensarán que te pueden tutear y enviarme mensajes con todo tipo de dudas, preguntas, consultas, e incluso querer ser tu amigo y quedar para comer, cenar e ir a festivales hispters.

He intentado hacerme una idea de como debe ser su día a día y casi me da un ataque de ansiedad solo intentando recordar tantos nombres, historias y necesidades, y lo peor de todo, como tiendo a ser un trozo de pan seguro que me preocuparía por todos ellos y no viviría pensando en contestar todos los correos y mensajes que me podrían llegar.

Es que son muchas personas, cada una hija de su madre y de su padre, con sus problemas y necesidades reales, que por mucho que sean reales no dejan de robarte tiempo hasta dejarte a ti sin vida, sin familia, sin nada porque vives ya más pendiente de ellos que de ti mismo.

Quizás sea una de las razones por las que soy un tipo bastante borde y que puedo contar amigos que tengo sin usar las decenas. No es que me crea mejor que nadie, es que mi tiempo es limitado y si trato a todo el mundo como creo que debe ser tratado no tendría tiempo libre y sería esclavo de mi mismo.

Es posible que la mejor táctica sea la de Rhett Buttler y poder decir Francamente cariño, me importa un bledo. Hacer una selección de toda esas personas y buscar los que puedes usar en tu beneficio, ya sea económico o personal y al resto si te he visto no me acuerdo. Es cruel, o como mínimo lo parece, pero la realidad del espacio tiempo no permite tener una vida sana sino haces algún tipo de selección: o de entrada, o de salida, pero quedarte con todo el paquete es una presión que ciertamente yo no sería capaz de aguantar.

Aunque pensar que siguen quedando personas que lo dan todo, en cierto modo es gratificante, que los vagos, egoístas y hedonistas no hemos conquistado el mundo y que el idealismo sigue manteniendo su llama en las almas de estas personas entregadas.

A todas ellas, y en especial a mi amiga, gracias por el esfuerzo que dejáis en el camino, por el ejemplo que nos días y por hacer que a veces se nos caiga la cara de vergüenza por pensar sólo en nosotros mismos y no en los demás. A veces te daría de collejas por hacerme sentir mal, pero sabes que en el fondo envidio tu capacidad de entregarte y aunque no lo reconozca, después de tomarme un café contigo intento aplicarme un poco de tu filosofía de vida.

Por cierto, no he puesto su nombre porque quiero respetar un poco de su privacidad y porque si lo pongo, quizás pase de tres mil quinientas personas al año y cuatro mil y me haría ilusión tomar un café con ella este año que viene y no tener que esperarme hasta el dos mil dieciocho.

Película[1]


[1] Gone With The Wind

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.

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