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No acierto ni por casualidad

No acierto ni por casualidad

Vida, Personas, Humanos

Martes, 17 Enero 2017

Stephen King es Dios, ya se que diciendo esto mi Olimpo particular se parece muy poco a una religión monoteísta pero soy partidario de un sistema con equilibrio de poderes y pensar en un sistema con un solo jefazo, por mucha barba que tenga y por mucho que le digan el papá azul no me acaba de tranquilizar. Pero a lo que íbamos, el bueno del Esteban decía que escribía novelas para ahorrarse el psicólogo, no solo le salía más barato publicar novelas sino que además ha ganado unos buenos dinerillos con su terapia de escríbaselo usted mismo.

A mi me faltó la visión necesaria para aplicarme el cuento, pero casi por la mismas razones yo estudie psicología, para ahorrarme un dineral para entenderme, aceptarme, intentar encajar en este mundo y sobretodo, entenderos a todos vosotros que estáis como un cencerro. Mi apuesta salió rana porque al final ni ejerzo y sigo sin poder tachar de la lista de deberes nada de lo que os he dicho, me cuesta entenderme, me cuesta aceptarme y sobretodo y más que nunca, joder, es que no hay Dios que os entienda.

Es posible que quizás venga de mi propia incapaz de entender algunas de las decisiones que tomo, que ahora que estoy en plan despectivo con el mundo, no es que no las entienda es que no soy capaz de traducirlo a un lenguaje que pueda ser comprehendido por el resto de los mortales. Como decía una amiga de esas que tenías hace veinte años, tu haces cosas que no tienen sentido para los demás pero estoy convencido que tienes alguna razón. No se si me lo dijo con ese miedo de decirme en la cara de que estaba como un cencerro o que tenía un punto de genio incomprendido que no todos eran capaces de ver.

Así funciono yo, y sigo funcionando. De aquel grupo de amigos que tenía los dejé de ver y frecuentar porque creía que algo no funcionaba bien, que algo no fluía con la naturalidad que se supone que ha de tener una amistad, que ha de ser sencilla y fácil. Aquello era todo lo contrario, gente joven con muchas hormonas, chicas jóvenes con tantas, y todos atacados por los males de amores, por ser fino y por no ser tan fino sería que tengo que montar el drama de la muerte porque me ha de querer a mí. Demasiado egos, demasiados sentimientos y mucha testosterona para quemar para tan poca edad. Y yo, como siempre, sin entender nada de lo que pasaba y encima lidiando con mi propia testosterona, así que lo mejor que podía hacer era poner pies en polvorosa y mantener un mínimo de equilibrio mental entre los que defendían a uno, el que defendía al otro y el que no sabía que quería pero se dejaba llevar. 

Mirando hacia atrás no se si tendría que haber dado un golpe en la mesa y montar un drama del mismo modo que hacía el resto, presentar un cuadro clínico de angustia existencial, de vacío emocional, de vivir sin vivir en mí, pero opté por provocarme una úlcera, algo que en lo que alcanzado una maestría que no se porqué no me contratan para dar un master en estomatología. 

Y con úlcera y con cara de Obelix diciendo estos adolescentes están locos, cambié unos barbilampiños por otros. No es que el cambio fuera ontológicamente mejor, pero sin duda alguna me adentró en otro tipo de experiencias y disputas, que no por menos banales no dejaban de tener también su tensión estructural.

Con este patrón me he desenvuelto la mayor parte de mi vida, estoy con un grupo de personas hasta que creo que han llegado a su horizonte de eventos donde no hay nada nuevo bajo el sol y es cuando cambio de ambiente para intentar aprender algo, sentir algo, ser algo, pero evitar la irracionalidad y sobretodo la monotonía.

En verdad tampoco tengo claro que esperaba encontrar con tanto ir y venir pero llevo unas cuentas suelas gastadas y lo que quizás no he podido vivir por mis propias carencias, lo he compensado con cambiar de manada cada poco tiempo y tras pasar de estar con personas de todo pelaje la verdad es que sigo sin entender nada.

Si yo fuera Dios, que ha de ser un trabajo bastante pesado con todo el mundo quejándose y pidiendo y pidiendo y culpándome de sus propias cagadas, podría decir que todo esto es culpa de mis padres, pero que le vamos a hacer, los pobres no daban para más y visto como esta el patio de la paternidad a día de hoy no lo hicieron tan mal, no para aprobar con un diez pero lo justo para sacar un cinco pelado si presentaban un trabajo de no putees demasiado a tu hijo.

Mis padres, pobres, ya tienen una edad y han tenido que pasar por uno de los tragos más complicados que hay que es perder a un hijo y aún así, con toda la manga ancha que te da este suceso para hacer el impresentable, han conseguido agotar el crédito que podían tener e hipotecarse por tres generaciones más. No deja de ser curioso que se comporten como se comportan cuando nos tenían fritos a leer sobre religiones orientales, filosofía del alma, parapasicología y todas estas mandangas. Vamos, que yo de pequeño no tenía ni idea de quién eran los cinco pero te podía citar de memoria los chacras.

De todas lecturas, y otras más que me he chupado ya de más mayor, me ha quedo solo una cosa clara y que encima no puedo demostrar con datos: esto es un viaje. Aquí venimos a experimentar y lo que vivimos ya lo teníamos planeado antes. Para algunos es un consuelo, a mi me pone de un mal genio que no veas, o sea, todo este sinsentido que me toca vivir, esta incapacidad que tengo para comunicarme, mi falta de habilidad social, todo esto es algo que yo ya había escogido antes de nacer. Definitivamente soy gilipollas del culo, pero gilipollas cum laude porque podría haber cogido algo más fácil, ya no pido no tener que pasar por la vida de rositas pero si al menos llevarme algún triunfo al buche y poder fardar. 

Se nota que soy un listillo que a la primera de cambio se ve que voy de farol, de todas las opciones voy y escojo esta. No se en que debería estar yo pensando: si, ves al mundo a ver como se comportan los demas, para ser incapaz de comunicarte por completo, para poner la oreja y que te expliquen sus problemas pero tu no vas a poder hacer lo mismo. Solo faltaba que para completar el entrenamiento, antes de nacer me internara yo mismo voluntariamente en algún campamento de los Soul Seals o algún cuerpo de élite de estos que deben existir en el cielo.

Mirándolo fríamente, he pasado la mitad de mi vida ya, así que al menos ya tengo un camino recorrido. Otro detalla que me conforta es que quizás no os he entendido pero tener claro que os entiendo mejor que vosotros mismos, esto de ir cambiando de gente, de grupos de vida cada cierto tiempo me ha dado un abanico interesante de puntos de vista. Un detalle que también ayuda es que mi existencia ha sido bastante druídica y como no he experimentado muchos de los sentimientos que todos tenéis, no siempre tengo el sesgo que a todos os lleva hacia un lado u otro en función de vuestro corazoncito más que de la razón. 

Supongo que la conclusión es que me voy a morir sin entenderos y sin poder sentirme realmente un ser humano, pero también os puedo decir que sois la bomba. Sois todos increíbles cuando os dejáis de tonterías y de egoísmos y confío que algún día os deis cuenta de que ciertamente, vivir es un viaje y no vale la pena perderlo discutiendo quién se sienta en cada lugar del tren porque al final, todos vais a llegar al destino, destino que por otra parte habéis definido vosotros mismos.

Película[1]



[1] Friday the 13th

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.

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