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Obras son amores

Participa, colabora, involúcrate son palabras que los de marketing colocamos para captar personas que trabajen para nosotros sin cobrar un duro. No es que sea muy ético pero a veces funciona y con la promesa de aprender, un entorno maravilloso o de dar visibilidad puedes conseguir que la gente se deje las pestañas haciéndote más rico mientras ellos consiguen dos followers más en las redes sociales.

Entiendo que una persona pueda participar por el puro placer en proyectos que le aporten valor, lo que realmente me hace rechinar los dientes es cuando esta apuesta personal de una persona, y por extensión de cientos de personas, sólo sirve para llenar los bolsillos de unos pocos.

He colaborado y participado en muchos proyectos por el puro placer de hacerlo, documentando bugs, probando versiones beta, traduciendo proyectos y no me he arrepentido nunca de contribuir al desarrollo del Linux, del Software Libre o de asociaciones sin ánimo de lucro, pero cuando esta relación se intenta usurpar por empresas sin alma y con cartera, uno ha de pararse y pensar, ¿que está pasando y que narices estoy haciendo?

Esta tendencia se está acentuando todavía más cuando ya no buscan colaboradores amateurs sino que ya lanzan mensajes específicamente diseñados para captar la atención de los más cualificados, y sobretodo, de los cualificados que fueron cortados con la crisis que hemos pasado y buscan como desesperado algo que llevarse a la boca o alguna esperanza que le permita salir del ostracismo laboral.

Como dirían los ingleses, put your money where your mouth is. Si quieres que trabaje para tí, que al fin y al cabo eso es lo que significa colaborar pero de una manera más laxa, haz que valga la pena. Hay muchas maneras de hacerlo, pero de entrada y la más sencilla es pagando. Reconozco que es el camino más caro, pero como mínimo es el que menos equívocos tiene.

Otra aproximación sería dar apoyo, soporte y reconocimiento No puedes pretender tener a un grupo de personas haciendo que en el mercado real te podría costar más de cien mil euros y encima negarles el pan y la sal, y sobretodo criticar todo los que te presentan con argumentos más que discutibles. Si quieres jugar a ser un cliente duro y difícil cumple con la primera norma de un cliente, pagar por los servicios, de lo contrario eres un estafador carente de toda ética y moral.

Lamentablemente y por mucho que me queje, esto está pasando y se está abusando en exceso de las personas que tienen una necesidad. Esto ocurre con lo que ya he comentado anteriormente, las colaboraciones, ocurre con las ofertas de trabajo que rozan la esclavitud y por último y lo más hilarante, con los trabajos de la economía colaborativa.

Hay ejecutivos que usan a personas pagando un sueldo que si trabajaran las cuarenta hora no llegarían a los cuatrocientos euros bajo el prisma de que son micro emprendedores y lo que son son falsos autónomos. Ha de cumplir las normas de la empresa, vestir con el código de la empresa y no tienen acceso a ninguno de los servicios que todos los trabajadores disfrutan gracias a nuestra normativa legal. Pero por obra y gracia de los medios, del PR, estas personas consiguen prostituir la normativa para exprimir a unas personas para hacerse ellos unos céntimos más ricos con cada incauto.

¿Progreso?, tengo muchas dudas de que estos planteamientos funcionen en un mercado dónde exista el desempleo cero y con trabajo de calidad. Pero tal y como está la cosa creo que vamos a ver cada vez como los mínimos por los que pelearon nuestros padres se van deshaciendo mientras aplaudimos como idiotas.

Película[1]


[1] Constantine

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.