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Verdades, certezas y creencias

Verdades, certezas y creencias

Verdad, Certeza, Creencia

Lunes, 6 Febrero 2017

Los que hayáis sido parte del primer equipo masculino de baloncesto de Dominicas[1] os sonará familiar esta pregunta, ¿que es el arte?. No era raro el día que después de jugar un partido bajábamos a la Plaza Ibiza a tomarnos unas bravas y en vez de hablar los puntos que metía uno, de las jugadas tontas del día o de si Jordan era mejor que Magic Johnson nos liábamos a discutir sobre que era el arte. Todos estábamos de acuerdo que el arte es una forma de expresión, pero la pregunta relevante y que generaba horas y muchas Coca-Colas era porqué una obra de Serrat era arte y una canción compuesta en esas noches locas no merecía tener el apelativo de artístico. Si soy sincero nunca nos pusimos de acuerdo y mira que le dimos vueltas y más vueltas al tema pero al final todo quedaba limitado a nuestro propio espectro de creencias en las que cimentamos nuestra visión del mundo, ya sea por propio egoísmo -uno de los tertulianos ahora es músico[2]- o por un igualitarismo mal entendido.

Esta incapacidad de llegar a un acuerdo sobre una Verdad que ilumine el camino es algo con lo que todos hemos tenido que lidiar muchas veces. Llegado un punto en una discusión o debate en el que si profundizamos las visiones empiezan a diverger y no es posible encontrar un punto de encuentro sin comprometer creencias básicas para cada una de las personas. Podemos franquear y jugar con las certezas y las creencias para encontrar lugares comunes y llegar a un acuerdo.

Si tu crees en Dios y otra persona es atea, no habrá forma alguna de ponerse de acuerdo sorbe la existencia de una divinidad, pero si obviamos esta verdad básica y nos centramos en las aplicaciones que se derivan de este fundamente si que quizás se pueda colaborar en pos de un objetivo que sea común para ambas partes. Pero guárdate de asumir este compromiso como una validación de tu propia verdad porque la contra parte hará exactamente lo mismo y todo lo recorrido hasta entonces se va a convertir en un campo de batalla y finalmente en tierra quemada, dejando a los dos con su propia verdad pero sin ningún resultado tangible que transmitir a la siguiente generación.

Como yo tengo más intereses que una cuenta bancaria y dado que uno de los integrantes de esa banda de metafísicos tenía entre sus miembros a un futuro estudiante de física, y para que engañarnos, yo era de los que se leía el Muy Interesante, pasó por mis manos un artículo sobre el teorema de incompletitud de Gödel[3]. Pero del mismo modo que no acabo de entender las cuarenta páginas de documentos que me hacen firmar para tener una tarjeta de débito, con el teorema me pasa más o menos lo mismo y saco mis conclusiones muy particulares, las extrapolo a áreas que no tienen nada que ver, y sobretodo, me quedo más ancho que largo.

Según mis propias entendederas, no existe verdad ni mentira comprobable de una manera consistente con lo que hemos de funcionar con verdades, que no es que sean medio mentira, sino que no tenemos manera de comprobar que sean totalmente ciertas en todo momento y en toda la extensión de su planteamiento. Esto podría ser terrible porque tendríamos que aceptar que no hay nada cierto, pero para esto tenemos este gen maño de la cabezonería que nos permite obviar ciertas realidades y carencias y abrazar con los dos brazos y las dos piernas las verdades que hemos bebido desde pequeño, o que de forma catártica en forma de zarza ardiente o patada en las joyas de la corona, nos han sido reveladas de forma misteriosa.

Con esta base podemos ir construyendo nuestra pirámide y ir funcionando por el mundo de una forma más o menos solvente. El problema aparece de nuevo cuando nos damos cuenta que el ser humano es social por naturaleza -lo cual refuerza mi teoría que yo no soy ni humano ni nada por el estilo. Cuando un sistema que se aguanta con alfileres le sumamos la circunstancia que diría el Ortega, el principio de incompletitud se convierte en una mezcla de lógica difusa, bulling democrático y locura colectiva.

Hay varios experimentos que demuestran que la sociedad, a pesar de todas sus ventajas -que todavía estoy por descubrir- tiene un lado oculto que nos impide evolucionar apropiadamente. Esto ocurre en contextos muy particulares pero sin duda afecta a nuestra forma de ver el mundo, entender esas verdades absolutas y por definición, fomentar esas catarsis testiculares que he comentado. En uno de estos experimentos[4] se buscaba determinar cual la línea más larga en una cartulina. Sin influencia de ningún grupo la respuesta no es que fuera obvia, sino que nadie fallaba. El problema empezaba cuando añadías personas en el proceso que daban respuestas erróneas y presionaban a todos para que aceptaran sus propuestas y no la realidad. Asumo que ya intuís el resultado, la gente cambiaba su respuesta gracias a la presión de la mayoría.

Aceptando las dos hipótesis: de que la verdad pura no podemos conocerla a día de hoy y que estamos influenciado por nuestro entorno, ¿vale la pena enzarzarse en discusiones?. La verdad es que no, rebatir creencias y verdades es un trabajo cansado, no da resultado y lo peor de todo, quizás seamos nosotros los que estamos equivocados. Lo que tampoco podemos rehuir es el estar abierto a otro tipo de visión de la realidad porque esto nos impediría tener que entender, procesar, y normalmente descartar, otra explicación de la realidad. Sino nos sumergimos en visiones diferentes nunca evolucionaríamos, ya sea para bien o para mal, y la vida sería una perfecta constante lo cual, más allá de otra implicación, sería terriblemente aburrido. Imaginaros a alguien que siempre pensara igual, que siempre hiciera lo mismo, que nunca aceptara ningún cambio en sus creencias. Sería una persona que te podría durar dos Coca-Colas como mucho porque a la tercera ya sabrías perfectamente que te va a decir.

Basándome en esto, y en no enzarzarse en discusiones, lo que si creo es en explicar de la mejor forma posible y con los mejores ejemplos para cada persona para presentar tu idea. No es lo mismo hablar con un físico cuántico que con tu vecino del quinto, con lo que has de tener claro que quieres decir y ajustarlo al nivel de cada uno. Una vez explicas lo que crees, no entres en polémicas y acepta que hay personas que piensan distinto, y del mismo modo que tu quieres que te respeten, respeta y escucha a los demás.

Y con una contractura en las espalda que no me deja mover, creo que esto es todo lo que quería decir hoy, me voy a chutarme un ibuprofeno a ver si al menos dejo de parecerme a un robot y puedo aparentar que soy una persona.

Película[5]


[1] Si, allí estudie yo el bachillerato, que le vamos a hacer. FEDAC Horta

[2] Web oficial

[3] ^DiAmOnD^. “Qué dice exactamente el primer teorema de incompletitud de Gödel”. Gaussianos

[4] Pinto Palacios, Fernando. “Lo que significa la libertad, de verdad”. Confilegal

[5] The Thin Red Line

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.

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