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Vacaciones y ocio

Comunidad construida para volcar las reflexiones que suele ocurrir cuando estás en vacaciones y alejado de toda realidad empresarial. A veces son reflexiones interesantes otras tantas son ideas que podemos retomar más tarde para aplicarlas en nuestro día a día profesional.

Inspirador

Bonituras

Tiempo, tiempo y dinero es algo que ahora mismo agradecería como agua de Mayo. Se que suena feo, pero poder tener tres o cuatro días con mi pareja, solos, sin niños e irnos a algún hotel de estos que no aceptan a gente menor de dieciséis años y ponerme a jugar a golf como un ricachón cualquiera es algo que me encantaría.

Ya estamos de vuelta, en casita, en nuestro hogar… no veas que depresión. Y eso que hemos tenido suerte y el día de hoy ha hecho un día de perros, lloviendo todo el rato, porque si nos tenemos que volver con un clima soleado, ideal para ir a la playa o la piscina, no quiero ni imaginarme las caras largas.

Estoy de vacaciones, de hecho, de forma visible estoy de vacaciones todo este mes de agosto, pero es esta semana que realmente estoy de vacaciones. Nos han dejado un piso donde yo veraneaba antes y estoy con un estado mental de relajación que me he propuesto escribir algo, no sea que con tanta neurona haciendo la siesta, se me olvide incluso como escribir.

Hoy pasan los reyes magos por delante de casa, día de jolgorio, frío y como nos gusta hacer las cosas con mucho detalle y parafernalia, también con constipado, piojos, dolor estomacal y malestar general.

Creo que no lo había comentado, pero desde el día 29 de el mes pasado mis enanos ya no tienen casal, lo que significa que me toca compaginar los berenjenales en los que me meto con el ser amo de casa. Como el tiempo es limitado, lo que se cae de la rutina es escribir el blog, que pasa a segundo grado. Esto no quiere decir que no escriba, de hecho lo hago con regularidad pero para un uso más privado, sino que la vertiente más profesional, si es que se puede llamar así, queda en segundo plano.

Parece que fue ayer cuando ingresé, el cinco de diciembre del dos mil doce. He estado un mes totalmente desconectado, bueno, casi desconectado porque cuando las enfermeras y celadores se despistaban, nos reuníamos en un lavabo los cuatro adictos de turno alrededor de un móvil y nos poníamos a mirar Twitter, Facebook e incluso, en el caso de Mark, cayó tan bajo como para mirar Pinterest.