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Un par de consejos si quieres ser escritor

Todos tenemos una vena artística, a unos les da por la música, otros por la pintura, los más osados hacen sus pinitos con la poesía, pero cada uno de nosotros tiene un espacio reservado para estas artes del alma. Reconozco que algunos han abrazado la nueva economía y han alquilado ese espacio en su corazón a otras personas para conseguir equilibrar su precaria cuenta corriente, pero antes de que el poderoso caballero llamara elevara sus necesidades pecuniarias sobre las espirituales, deberíamos de aceptar que ellos también tenían a un arista dentro de ellos.

Pero digamos que lo tuyo es escribir, es más más barato que hacerse director de cine, escultor o músico. Para convertirte en escritor lo único que necesitas es un lápiz y un papel, o si nos ponemos estupendos, podemos cambiarlo por un ordenador y un buen procesador de textos -y por todas las faltas de ortografía que me quedan por cometer, el word no entra dentro de esta categoría.

Ahora que estamos tu y yo solos, ahora que estamos a menos de cincuenta centímetros el uno del otro, ahora que más de cuarenta años de inversión en ciencia han conseguido que alguien como pueda susurrarte al oído, ahora que estás sentado haciendo una pequeña pausa, ahora que tenemos cinco minutos para nosotros dos, déjame contarte un secreto que como todos los buenos secretos, tu ya lo conocías pero te resistías a aceptarlo como verdad y es tan sencillo que probablemente dibujes una sonrisa cómplice.

Podía explicarte lo importante que aprendas de los que ya han navegado por los mares que tu sueñas surcar, que leas a los clásicos, que leas a los modernos, que leas los contemporáneos, pero que veas y vivas como narraban ellos sus historias, que comprendas los tiempos, la narrativa, el uso de las palabras, de las frases, de los adjetivos e incluso de los adverbios. Aprende a describir situaciones, sumérjete en este mundo de verdades ocultas y mentiras piadosas que abren no solo la mente de tu lector, sino su corazón, aprende a colarte por la ventana de sus sueños si no te abren la puerta cuando llaman, aprende a sorprenderlos, aprende a mantenerlos enganchados a tu historia, hazles saber que tendrán su dosis pero que tu se la administrarás con sabiduría para que el placer de la lectura alcance cotas más altas.

O quizás mejor poner énfasis en que conozcas tu idioma, que sepas usar la gramática, las palabras, sus usos, las jergas, que la lengua que usas para expresarte sea como un libro abierto y tus manos sean las de un prestidigitador que arranca exclamaciones de asombro y sorpresa cuando usas la pasiva, el subjuntivo y el pretérito imperfecto.

Pero también desviarnos usando el camino de la estética, construir sentencias poderosas que no contengan más de tres palabras, entender como la distribución de un texto afecta a la percepción y que del mismo modo que comemos por los ojos, leemos con los mismos -aunque hay que reconocer que a la hora de masticar los párpados están en inferioridad de condiciones frente a los molares y maxilares.

Aprovechando que he hecho uso de un vicio malsano, porqué nos adentramos en las complejidades de la estructura de la historia. De como construir un héroe, de como crear un personaje con el cual alguien se pueda identificar y que en la máquina del café todos digan que les encanta y que quieren ser con él. Que tal si hablamos de los actos fundamentales que ha de tener tu novela, o de que transformación ética ha de sufrir tu protagonista, y eso sin dejarnos la moraleja y el aprendizaje -ya que estamos, aprovechemos para enseñar algo a la gente-

La única verdad, la que tu ya conoces y no te creías, es que para ser escritor lo único que has de hacer es escribir. Es tan sencillo como eso, por eso yo soy escritor, y aunque tu no te lo creas, también lo eres. Con tus textos, con tus composiciones, tu también eres un escritor. Puede que ahora hayan saltado todas tus alarmas y se tu estado de cinismo esté en defcon 1, pero sabes que tengo razón, tu eres un escritor igual que yo e igual que tantos otros que sembramos nuestras palabras por este valle que es internet esperando que alguien recoja nuestros frutos, saboree el resultado de nuestro esfuerzo y por un momento, aunque sea un instante que vello de su nuca se erice delatando ese instante de placer que le hemos dado.

Así que no puedo darte muchos consejos, somos iguales, somos ya escritores por mucho que te cueste aceptarlo. Puedo darte la razón en que quizás no tengamos un contrato con una editorial ni firmemos libros ni nos inviten como tertulianos, pero todo eso no tiene nada con ser escritor, tiene relación con vender libros que no es necesariamente lo mismo.

Escribir es un placer, y me imagino que si te pagan por hacerlo es miel sobre hojuelas, que a pesar de que sigo sin entender que significa es lo que decía mi abuela cuando era doblemente bueno.

Por si te ayuda, además de ser escritor soy un lector y quizás sea yo ese lector al que se le erizo el vello de la nunca al leerte y puede que nunca lo sepamos, tu sabrás sin saber quién soy yo pero yo si se quién eres tu y por esto te pido que no lo dejes, que sigas, porque insisto, ya eres un escritor.

Película[1]




[1] Deconstructing Harry

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Imagen de Jose 	Salgado

Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.

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