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Mónica Mendoza: Lo que NO te cuentan en los libros de ventas

No tenía intención de hablar del libro sobre ventas que ha escrito Mónica por varias razones. La primera es que la conozco personalmente, y cuando digo personalmente me refiero a que mi relación con ella nunca ha sido profesional, aunque hemos trabajado en la misma empresa y mi punto de vista seguro está sesgado. La segunda razón es que una persona que sin saberlo, me ha demostrado que tener fe en el ser humano no es de ilusos, y eso es muy difícil de expresar con palabras. Y la tercera, y no última, es que sigo convencido que no ha tocado techo y no quería que pensara que para mí ya ha triunfado, creo que sigue teniendo mucho camino que recorrer y unos cuantos vicios que todavía ha de corregir, también tengo que decir que queda de muy sobrado decir esto cuando yo no tengo ni la mitad de sus cualidades ni aptitudes, y supero con creces los errores de planteamiento que ella pueda tener… vamos, que me comportaría como el típico españolito que criticaría sin fijarme en que todo lo que le digo no deja de ser una sublimación de mis propios defectos y carencias. Esto no va sobre los libros de ventas.

El caso es que a pesar de que el libro se mereciera un artículo, no estaba por la labor hasta que he leído el post de Carlos Bravo, Ser normal es suficiente, y me lo he podido evitar, he abierto el ordenador, click en Scrivener y aquí me tenéis escribiendo.

Hace un tiempo escribí sobre quién puede llegar a triunfar y quién no en este blog, y sigo pensando lo mismo, si no tienes aptitudes por mucha actitud que le pongas no vas a llegar a nada, y lo mismo al revés. Y esto es lo he visto durante toda mi vida, y Mónica es de las pocas que tiene las dos cosas, aptitudes y actitudes. Es fácil contar historias sobre lo fácil que es triunfar si te esfuerzas, pero la realidad es que la vida no es justa en absoluto. No todos partimos desde la misma línea de salida y no todos tenemos los contactos para sacarnos de algún apuro de vez en cuando. Me provoca indignación y rabia cuando tenemos que leer casos de éxito en personas que no tienen más mérito que ser hijo de quién es y tener los contactos de papá o mamá. Todos nos arriesgaríamos si tuviéramos el teléfono del ministro de turno, del periodista del ramo, o no tener que preocuparse de perder treinta mil euros, la casa y el coche si el proyecto falla porque tenemos el colchón de la familia. El reto, el mérito, los que deberían de salir en portada son los que de han conseguido saltar su escalafón social a base de esfuerzo personal, jugándose su salud al trabajar dieciocho horas al día, viviendo al límite porque necesitan facturar y no pueden perder ni un cliente, cuando un proyecto no conseguido significa tener que pasar de comer jamón dulce a mojar el pan en la sombra de ese fuet seco e incomestible que tienes por ahí en la cocina.

No hace mucho tiempo leí Rebelarse Vende, dónde exponía bastantes casos de este tipo de perfiles que proyectan una imagen que no tiene nada que ver con la realidad, todo fachada. Y sin ir más lejos, tenemos a Enric Marco, que afirmaba ser un superviviente de un campo de concentración y a lo único que había sobrevivido era un plato combinado en el bar de su pueblo, o Tania Head, otra que afirmaba estar en la torres gemelas, claro que quizás fuera todo un mal entendido y fueran unos hermanos gemelos muy altos que estaban con ella haciendo vete tu a saber qué. Y ya ni entro en las condecoraciones a políticos que no están más corruptos porque su estructura ósea se colapsaría por la propia podredumbre del interfecto.

El caso es que la vida está llena de gente que se pone medallas que no le corresponden y alguna parte de la prensa que en vez de contrastar, buscan el siguiente titular. Por eso, creo que el libro de Mónica, más allá de ser un libro orientado a comerciales y ventas, es un ejemplo de superación y de admiración por parte de todos los que tienen la capacidad, el talento y las ganas, si insistes, puedes llegar. Verás que muchos irán más rápido que tu en este ascenso, pero sus únicos méritos son sus contactos. Has de tener paciencia, te parecerá injusto pero tendrás que construir tu propia red social, pelearte por tener tus clientes y demostrar cada uno de los pasos que haces de una forma que no se lo pedirán al resto de tu competidores. Respira hondo, cálmate, mira de donde has salido y dónde estas. Se que estás cansado, aburrido de pelear con molinos de viento, pero no pares, no tires la toalla, no tanto por ti, sino por gente como yo, que no tiene esa capacidad de lucha y necesitamos héroes reales para seguir pensando que hay que seguir teniendo fe en la especie humana.

Gracias Mónica.

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Con formación en psicología y con un Máster en dirección de empresas, la curiosidad y las ganas de aprender han sido el motor de mi carrera profesional. Por este motivo he participado en proyectos de todo ámbito, ISPs, Comercio electrónico, Plataformas de e-learning, Comunidades de práctica y Redes sociales profesionales. Todo este historial profesional me ha llevado a tener una visión global de la empresa y una perspectiva orientada a negocio, donde el cliente se sitúa en el centro de todas las operaciones de marketing, ventas, tecnología y de gestión de recursos humanos.